Análisis

"Egoísmo vial", el principal factor que incide en los accidentes de tránsito, según un especialista sanjuanino

El especialista en seguridad y educación vial, Jorge Ibáñez, analizó las principales faltas a las que incurren los conductores sanjuaninos a la hora de salir a la calle. “Egoísmo vial”, un término que gana terreno.

Por Celeste Roco Navea 30 de octubre de 2026 - 20:38

Alcohol al volante, exceso de velocidad y uso del celular son algunas de las conductas que habitualmente se señalan al hablar de accidentes de tránsito. Sin embargo, hay un comportamiento menos evidente que también gana protagonismo en las calles sanjuaninas, y se trata de “el egoísmo vial”. Según el especialista en seguridad y educación vial Jorge Ibañez, se traduce en el desconocimiento o el elegir ignorar las normas y la intención de imponerse sobre los demás conductores.

"Hay un egoísmo vial muy grande. Me refiero a que, al ser egoísta, no soy empático con la otra persona. Soy dueño de la calle y, según el tipo de vehículo que tenga, me impongo", explicó Ibáñez en diálogo con DIARIO DE CUYO. Este análisis no es ajeno a la realidad que hoy atraviesa San Juan en siniestralidad vial.

Conforme señalaron desde la Policía de San Juan, si bien disminuyeron los accidentes en cantidad, el grado de fatalidad es cada vez mayor, superando los números de años anteriores. Según informó el director del D7, comisario mayor Ricardo Díaz, ya son 70 las personas fallecidas en siniestros viales en lo que va de 2026.

Para Ibañez, el egoísmo vial se manifiesta en las maniobras imprudentes que realizan algunos automovilistas por intentar ganar tiempo, pero también en los conflictos que se generan entre vehículos de diferentes tamaños. En ese sentido, advirtió sobre una especie de "guerra campal" entre rodados de gran porte frente a vehículos más pequeños, en un escenario donde la convivencia vial queda relegada.

A este comportamiento se suma el contexto personal y económico que atraviesan muchas personas. Ibáñez consideró que las preocupaciones cotidianas también condicionan la manera de conducir. Los problemas económicos, las responsabilidades familiares, el trabajo y las obligaciones hacen que muchos salgan a la calle con la cabeza ocupada en otras cuestiones.

"Esas son condiciones que a la hora de manejar no dejamos de lado. No dejamos los problemas, sino que los traemos y los llevamos a todos lados. Todo ese caos va detrás del volante", señaló. Según explicó, las personas terminan conduciendo condicionadas por las preocupaciones y las exigencias del día a día, lo que incrementa las distracciones y puede derivar en decisiones peligrosas.

Velocidad, distracciones y desconocimiento (consciente o inconsciente) de las normas

Entre las faltas más frecuentes, Ibáñez también identificó el uso cotidiano del celular, el exceso de velocidad y la escasa atención a los límites establecidos. Advirtió que existe una creencia extendida entre los conductores de que determinadas calles, por ser consideradas más importantes, habilitan a circular más rápido.

En esa línea, señaló que una parte de los automovilistas desconoce las disposiciones de la legislación vial y se maneja a partir de conocimientos básicos o costumbres que se transmiten de generación en generación. "Muchas personas no conocen lo que establece la ley. Todos creemos que la avenida tiene prioridad absoluta, pero no es así. Es una costumbre que se ha ido pasando de año a año, pero la ley ha cambiado y se ha ido modificando. Hay que adaptarse a lo que establece", sostuvo.

Otro hábito que observa en las calles es la escasa distancia que mantienen algunos automovilistas respecto del vehículo que circula adelante. Esta conducta puede provocar choques por alcance cuando se produce una frenada repentina y el conductor que viene detrás no tiene margen suficiente para reaccionar.

Ciclistas y motociclistas, también bajo la lupa

Las imprudencias, según el especialista, no se limitan a quienes conducen automóviles. También identificó comportamientos peligrosos entre ciclistas y motociclistas, especialmente en los grupos que realiza la actividad recreativa o de parte de quienes se dedican al servicio de reparto.

En el caso de los ciclistas, mencionó que las faltas más comunes, además de circular sin los elementos de seguridad, se encuentran el paso de semáforo en rojo, circular en pelotón o utilizar las veredas para circular.

Respecto de los motociclistas, puso el foco en algunas prácticas como la circulación por las veredas, tramos en contramano y a velocidades elevadas, maniobras que ponen en riesgo tanto a los peatones como al resto de los usuarios de la vía pública.

Para Ibáñez, estas situaciones responden a un problema de convivencia que atraviesa a todos los actores del tránsito. La falta de respeto por las normas y la intención de priorizar la propia comodidad por encima de la seguridad colectiva terminan convirtiendo a la calle en “tierra de nadie”.

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