El papá de Uriel Ríos habló este miércoles después de ser recibido junto a la madre del adolescente por la jueza María Julia Camus y dejó una de las frases más fuertes de una mañana cargada de tensión frente a Tribunales. Visiblemente conmocionado y por momentos con la voz quebrada, aseguró que el encuentro lo dejó “un poco más tranquilo” y afirmó: “Van a haber más detenciones”.
El papá de Uriel habló tras reunirse con la jueza Camus: "Van a haber más detenciones"
Javier Ríos, contó cómo fue la madrugada del crimen y dijo que confía en el avance de la causa. La defensora Filomena Noriega también habló y fue increpada por manifestantes.
La declaración surgió en medio de la concentración de familiares, amigos y compañeros de Uriel, quienes desde las 9 se reunieron para reclamar justicia por el adolescente de 17 años asesinado tras una fiesta por el Día del Estudiante en Pocito. Durante la mañana, Camus salió personalmente del edificio, dialogó con los jóvenes, pidió que quienes tengan información se presenten a declarar y posteriormente recibió a los padres de la víctima.
“Me deja un poco más tranquilo”
Javier Ríos había manifestado antes de ingresar que mantenía su confianza en la Justicia y particularmente en la jueza. Tras el encuentro sostuvo que esa impresión se mantenía. “Me deja un poco más tranquilo y espero que vaya para adelante”, expresó antes de referirse a posibles nuevos movimientos dentro de la investigación.
En ese contexto pronunció la frase que generó mayor repercusión: “Van a haber más detenciones”. Se trató de una afirmación realizada por el padre después de su encuentro con Camus y no de un anuncio formal de la Justicia conocido hasta ese momento.
Según el propio testimonio de Javier Ríos, su afirmación estuvo vinculada además con la existencia de una persona mayor de edad que estaría implicada en el contexto de los hechos investigados. El padre sostuvo que espera que la causa avance sobre todas las responsabilidades y expresó también su intención de que los propietarios del salón donde se realizó la fiesta respondan por lo ocurrido, un planteo que forma parte de su reclamo como familiar de la víctima.
También señaló que para este jueves está prevista una instancia relacionada con el análisis de videos y remarcó la importancia que podrían tener las imágenes tomadas durante aquella madrugada. Según explicó, gran parte de lo ocurrido fue registrado con teléfonos celulares por los propios adolescentes que se encontraban presentes.
Ese material se suma a las declaraciones testimoniales que comenzaron a tomar relevancia durante la concentración. La propia jueza pidió a compañeros y asistentes de la fiesta que aporten aquello que hayan visto, mientras alrededor de cinco jóvenes aparecían como posibles testigos para reconstruir lo sucedido antes y durante el ataque.
El recuerdo de la madrugada y una frase sobre Uriel
El momento más difícil del testimonio llegó cuando el padre reconstruyó cómo se enteró de que algo había ocurrido con sus hijos. Contó que recibió el aviso cerca de las 5 de la mañana y que inmediatamente salió junto a su esposa hacia el lugar donde estaban siendo asistidos.
Su relato se volvió entrecortado al recordar aquellos minutos y las condiciones en las que encontraron a los hermanos. Sin entrar en mayores detalles, describió la desesperación de trasladarse para acompañarlos mientras todavía intentaban comprender la gravedad de lo que había sucedido.
Cuando le preguntaron cómo era Uriel, respondió con una frase sencilla, pero atravesada por la emoción: “Era un chico muy querido y no era de andar peleando”.
Uriel tenía 17 años y murió luego de recibir una herida de arma blanca tras una celebración estudiantil en Pocito. Su hermano gemelo también resultó herido durante el mismo episodio, aunque sobrevivió. La investigación busca ahora determinar con precisión cómo comenzó el enfrentamiento, quiénes participaron y qué responsabilidad tuvo cada uno de los involucrados.
Filomena Noriega habló entre gritos e insultos
La mañana sumó después otro momento de fuerte tensión cuando Filomena Noriega, abogada defensora del adolescente involucrado en la causa, respondió preguntas de la prensa frente a Tribunales.
La representación legal del menor tuvo un cambio desde el inicio de la causa. Claudio Rodríguez fue el primer abogado que intervino en su defensa, pero posteriormente la familia del adolescente decidió modificar la estrategia y designar finalmente a Filomena Noriega como defensora.
Mientras hablaba, varias personas que participaban de la manifestación comenzaron a gritar “Justicia” y a increparla por asumir la defensa. Entre las expresiones que se escucharon aparecieron “No defendás asesinos” y cuestionamientos personales hacia la letrada. Esas frases correspondieron a manifestantes y no representan una determinación judicial sobre la responsabilidad del adolescente.
Noriega sostuvo que el proceso debe contemplar tanto las garantías de defensa como los derechos de la familia de la víctima. “Estamos a disposición de la Justicia. Lo que queremos es que llegue la verdad y esclarecer qué es lo que ha pasado”, expresó.
Ante una consulta concreta, también negó que su defendido haya reconocido hasta el momento la autoría del hecho. Explicó que todavía restan instancias procesales y que será la Justicia la encargada de determinar responsabilidades.
La abogada remarcó además que se trata de un adolescente y evitó brindar detalles sobre su situación personal por razones vinculadas a su integridad física y psicológica. Señaló que su presentación ante la Justicia fue espontánea y que deberán esperar las próximas decisiones judiciales para conocer cómo continuará el expediente.
Actualmente, el adolescente permanece detenido en el Instituto de Menores Nazario Benavídez, mientras la Justicia avanza con las medidas previstas dentro del proceso penal juvenil y analiza los elementos incorporados a la causa.
En medio de preguntas, gritos y reclamos, Noriega también confirmó que existe un cuchillo incorporado a la investigación y sostuvo que el elemento fue puesto a disposición de la Justicia, aunque será el avance de las pericias y del proceso el que determine qué relación tiene con el hecho investigado.
La escena reflejó el clima que atravesó toda la mañana frente a Tribunales: por un lado, una familia y decenas de jóvenes reclamando respuestas por la muerte de Uriel; por el otro, una causa que empieza a sumar testimonios, imágenes y elementos que deberán ser analizados bajo las reglas del proceso penal juvenil.
Para el padre de Uriel, sin embargo, la jornada dejó al menos una señal después de días atravesados por el dolor. Salió de su encuentro con la jueza algo más tranquilo, aunque con una expectativa concreta puesta sobre el expediente: que la investigación avance y permita determinar todas las responsabilidades detrás de la muerte de su hijo.