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Debate

El rol actual de las mujeres en la industria de San Juan: de derribar prejuicios a tomar decisiones y ocupar espacios

En el marco de “Mujeres que impulsan la industria” cuatro empresarias compartieron sus historias, desafíos y aprendizajes, poniendo en debate el rol femenino en sectores tradicionalmente masculinizados y la importancia de construir redes para llegar a los espacios de decisión.

Por Celeste Roco Navea 7 de agosto de 2026 - 18:51

Desde la ingeniería y la salud hasta el transporte, la logística y la agroindustria, las mujeres vienen ganando terreno en la industria sanjuanina. Ya no se trata solamente de ocupar puestos técnicos, administrativos u operativos, sino también de llegar a las mesas donde se toman decisiones estratégicas y asumen roles de dirección. Ese fue uno de los ejes que atravesó el viernes la jornada “Mujeres que impulsan la industria”.

La actividad, realizada en la Facultad de Arquitectura, Urbanismo y Diseño de la UNSJ, fue organizada en conjunto por el Departamento Mujer de la Unión Industrial de San Juan (UISJ) y la Fundación FLOR, con el apoyo de la Universidad Nacional de San Juan.

Uno de los momentos centrales fue el “Panel de Mujeres Empresarias”, donde referentes de distintos sectores compartieron sus recorridos personales y profesionales, hablaron de las dificultades que encontraron en el camino y dejaron mensajes alentadores para las mujeres que buscan desarrollarse en el ámbito empresarial. El panel estuvo integrado por Florencia Gómez Lobato, socia fundadora y directora de AGC Ingeniería Biomédica; Gabriela Carranza, socia gerente de Broker Andino; Rosita González Muñoz, socia y directora de Puente Cordón S.A. Frutas La Niña Bonita; y Natalia González Weiber, fundadora y directora de la Escuela de Choferes.

Las historias expuestas mostraron que el acceso femenino a posiciones de liderazgo no fue lineal ni estuvo exento de obstáculos. Por el contrario, implicó atravesar prejuicios, ocupar espacios históricamente reservados a los hombres y, en muchos casos, transformar la manera de entender el propio rol dentro de una empresa.

Del “estar a cargo” a conducir empresas, uno de los mayores desafíos a enfrentar

Uno de los cambios destacados tuvo que ver con la propia identidad de las mujeres frente a sus responsabilidades empresariales. Durante años, muchas se reconocieron simplemente como “dueñas a cargo” o asociaron su función con tareas administrativas y operativas. Hoy, en cambio, aparece con mayor fuerza la figura de la directora o socia gerente, acompañada por un proceso de profesionalización que obliga a dejar atrás la mirada exclusivamente operativa para incorporar herramientas de gestión, finanzas, planificación estratégica, sostenibilidad y certificaciones.

El liderazgo que comienza a instalarse, según lo planteado durante el panel, se aleja además de la idea de una autoridad basada exclusivamente en la jerarquía, mutando a un liderazgo adaptativo y colaborativo, capaz de integrar distintas miradas y utilizar herramientas tecnológicas para responder con mayor rapidez a los cambios.

En ese escenario, la inteligencia artificial aparece como una aliada para la toma de decisiones y para avanzar hacia modelos empresariales de triple impacto: económico, social y sustentable.

Las mujeres que abrieron camino en rubros de predominación masculina

El avance resulta especialmente visible en actividades donde históricamente la presencia femenina fue reducida.

En el transporte y la logística, por ejemplo, la incorporación de mujeres comenzó a modificar una industria tradicionalmente masculina. Frente a una participación históricamente mínima de mujeres con licencias profesionales, surgieron iniciativas destinadas específicamente a su formación. Sin embargo, aun hay espacios en donde ni siquiera tienen a consideración la presencia de una mujer, de acuerdo a lo que relataba González Weiber al comentar que una planta de transporte construida de cero no contaba con baño para mujeres, dando por hecho que no hay conductoras femeninas en transporte de carga.

Algo similar ocurrió en el ámbito de la ingeniería y los servicios técnicos. Las profesionales debieron enfrentar el prejuicio de que una mujer ingeniera no podía realizar determinadas tareas en terreno o representar técnicamente a una empresa frente a clientes. Con capacitación y experiencia, fueron ocupando esos espacios y ampliando su participación en ámbitos de decisión.

Así, la transformación no pasa únicamente por sumar trabajadoras, sino por permitir que esas mujeres también sean quienes conduzcan proyectos, empresas y procesos productivos.

Formación para perder el miedo y redes para no estar solas

En el debate hubo dos palabras que aparecieron como claves: formación y redes.

Capacitarse no significa solamente obtener un título. Para las líderes empresariales, también implica incorporar conocimientos que permitan enfrentar con mayor seguridad las responsabilidades de dirigir una empresa. Cultura financiera, planificación, estrategias de crecimiento y conocimiento de las economías regionales aparecen entre las herramientas necesarias.

La información, en ese sentido, funciona también como una forma de perder el miedo. Conocer permite tomar decisiones y animarse a ingresar en ámbitos donde antes muchas mujeres sentían que no tenían un lugar. Pero la formación individual necesita de un respaldo colectivo. Allí aparecen las redes de contacto, el asociativismo y los espacios creados por cámaras empresariales y organizaciones.

El intercambio con otras mujeres permite encontrar referentes, compartir experiencias y descubrir que los obstáculos no son necesariamente individuales. También ayuda a que las empresarias puedan construir una identidad propia, más allá del apellido, la empresa familiar o el cargo que ocupan.

“Mujeres que impulsan la industria” dejó una idea central: el liderazgo femenino no se construye en soledad. Se fortalece con formación, se sostiene mediante redes y se consolida cuando las mujeres ocupan los espacios donde se toman las decisiones. En una industria que cambia, la diversidad dejó de ser solamente una cuestión de representación. Se convirtió también en una herramienta para pensar, innovar y construir empresas con una mirada más amplia sobre el futuro.

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