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Acciones colectivas

Feria Comunal, la propuesta que nació de cuatro amigos y hoy es reflejo de identidad productiva en Calingasta

Hace un año nació la Feria Comunal de la mano de cuatro amigos. Hoy reúne a más de 30 proyectos de Calingasta apostando a la identidad, el encuentro y el trabajo colectivo.

Por Celeste Roco Navea 21 de junio de 2026 - 08:21

Lo que comenzó a danzar como una idea entre amigos terminó siendo en uno de los espacios de encuentro más representativos para productores y artesanos de Calingasta. En apenas un año, la Feria Comunal pasó de ser una prueba piloto organizada por emprendedores del valle cordillerano reunir a más de 30 proyectos vinculados a la gastronomía, la producción vitivinícola, el emprendedurismo local y las artesanías regionales.

La visión de quienes forman parte del grupo es la misma: fortalecer los lazos dentro de la comunidad y generar un espacio donde el trabajo local pueda encontrarse cara a cara con vecinos y turistas. "La feria nació en junio de 2025 entre cuatro amigos y productores del valle que queríamos hacer algo en conjunto. Cada uno tenía un rubro distinto y la idea era unir los proyectos en un mismo evento", recuerda Belén Bugallo, quien forma parte de la organización de la feria.

La primera experiencia se realizó durante el primer fin de semana de junio del año pasado. El resultado fue tan positivo que pocos días después organizaron una segunda edición, sumando bodegas y otros proyectos de la zona.

"De pronto éramos amigos gastronómicos y bodegueros haciendo un evento juntos", cuenta Bugallo.

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Una identidad colectiva en un mismo lugar

La Feria Comunal reúne alrededor de 30 productores y productoras de distintos rubros. Entre ellos hay elaboradores gastronómicos, bodegueros, artesanos dedicados a la cerámica y trabajadores de la lana de oveja, entre otros. Esto lleva a que el valor de la feria vaya mucho más allá de la posibilidad de vender.

Con la feria de excusa, se generan vínculos entre quienes producen en primera instancia, y luego con la comunidad como los turistas que acompañan en cada edición. "Cada cosa que encontrás en la feria tiene una historia. Y poder conocer a la persona que hizo ese producto es algo que hoy no sucede con frecuencia", explica la joven barrealina.

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Para los organizadores, ese contacto directo entre productor y consumidor es uno de los mayores atractivos de la propuesta. "Consumir algo elaborado por alguien que está ahí mismo, contándote cómo lo hizo, de dónde viene y qué significado tiene, no tiene precio", sostiene.

Feria Comunal y un espíritu itinerante que se consolida en cada edición

Uno de los rasgos distintivos de la Feria Comuna es su carácter nómade. Lejos de concentrar las actividades en un único espacio, cada edición se realiza en diferentes puntos del departamento, especialmente espacios que ceden los mismos participantes, siendo sus centros de producción el escenario para el evento. La decisión responde a una idea clara: que todos los productores tengan la oportunidad de mostrar sus lugares de trabajo y que la identidad de la feria sea verdaderamente colectiva.

"Elegimos que fuera itinerante para que no se concentre todo en un mismo lugar. Queremos dar a conocer los espacios de producción de quienes participan y que la feria no pertenezca a un sitio específico, sino a todos", explica Belén.

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La modalidad permite que distintos establecimientos se conviertan, por un día, en el centro de una experiencia que combina producción local, gastronomía, turismo y encuentro comunitario.

Como toda iniciativa autogestiva, la organización requiere coordinación, diálogo y compromiso. Cada edición implica reuniones, acuerdos logísticos y la participación activa de decenas de personas. Sin embargo, allí reside una de las mayores fortalezas de la propuesta: la colaboración colectiva.

En un contexto económico complejo, la feria se transformó en un espacio de acompañamiento mutuo donde el aspecto humano tiene tanto peso como el comercial. "Hay ferias donde nos va mejor económicamente y otras no tanto. Pero el objetivo principal no es ese. Lo más importante es el encuentro, la compañía y la posibilidad de compartir con otros productores", señala.

Fortalecer la identidad del proyecto y sostener la frecuencia, los desafíos de cara al futuro

La intención de los organizadores es mantener una frecuencia mensual, entendiendo que hay temporadas de mayor actividad donde los tiempos apremian. Además, trabajan para consolidar una estructura propia que permita facilitar la organización de cada encuentro y fortalecer la identidad del proyecto.

"Nos gustaría que la feria siga creciendo, que cada vez tenga más alcance y que funcione de una manera más autónoma. Que tenga materiales propios y una estructura más firme para que sea más fácil producir cada edición", explica Bugallo.

Mientras ese objetivo toma forma, la Feria Comunal continúa construyendo algo que sus integrantes consideran tan valioso como cualquier resultado económico: una red de personas que producen, colaboran y apuestan por el desarrollo local desde el corazón mismo de Calingasta.

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