La seguidilla de movimientos telúricos de gran magnitud que sacudió en las últimas semanas a distintos países de Sudamérica —con epicentros en Venezuela y Colombia— encendió de inmediato la alerta y las preguntas de los ciudadanos: ¿Qué tan expuesta está la Argentina ante un evento de gran escala?
Los factores que explican la posición de San Juan y Mendoza en el mapa nacional de sismos
La amenaza de un gran sismo nunca se elimina por completo, aunque los eventos de los países vecinos no la incrementan en el corto plazo. Las áreas cordilleranas y precordilleranas seguirán bajo la lupa de los científicos.
Mientras los especialistas descartan una conexión directa entre las fallas del norte sudamericano y el suelo argentino, la atención vuelve a centrarse en las zonas cordilleranas del oeste, donde los informes técnicos coinciden en señalar a San Juan como el epicentro de mayor peligrosidad sísmica del país.
El mapa del INPRES: ¿Dónde se concentra el mayor peligro?
De acuerdo con las actualizaciones del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES), el territorio nacional se divide en diferentes niveles de amenaza. Sin embargo, la Zona 4 —catalogada como la de peligrosidad muy elevada— ubica al sur de San Juan y al norte de Mendoza (incluyendo sus respectivas áreas metropolitanas) en la cima de la exposición a temblores destructivos.
En diálogo con especialistas, los sismólogos remarcan que la interacción constante entre la Placa de Nazca y la Placa Sudamericana es el motor principal de la acumulación de energía en la franja cordillerana, un fenómeno geológico que históricamente ha moldeado la identidad de la provincia.
La memoria de los grandes sismos: San Juan carga con hitos trágicos y de estudio mundial en la sismología argentina, como el devastador terremoto de 1944 y el recordado evento de 1977 en Caucete.
Monitoreo constante: Como muestra de la sensibilidad de la red de monitoreo local, los instrumentos del observatorio regional registran con precisión el arribo de ondas procedentes de grandes eventos internacionales a los pocos minutos de haberse producido.
El trabajo del Observatorio Sismológico del CONICET en San Juan resulta clave en este monitoreo y cooperación internacional. En el caso del terremoto de ayer en Colombia, como en todos los sismos, “las ondas sísmicas viajan alrededor del mundo”, el trabajo del observatorio resulta clave en este monitoreo. “Nuestros sismógrafos captaron las ondas generadas por el terremoto, que si bien se perciben de mucho menor intensidad en la zona del epicentro, esos datos después se utilizan para estudios sismológicos”, explicaron desde el CONICET
El sismólogo explicó que las estaciones nacionales están liberadas a la comunidad científica, “entonces, luego, sismólogos colombianos van a poder entrar a nuestro sistema para ver cómo fue percibido en otras partes, para poder detallar mejor cómo fue el evento, y demás detalles”. En el sismo de ayer se ve la onda, que justamente 12 minutos después de ocurrido el evento, llegó a San Juan”.
Prevención y construcción sismorresistente
Ante la inquietud colectiva que generan los desastres naturales en el continente, los expertos insisten en que la previsión es la única herramienta efectiva.
A diferencia de otras regiones del país con riesgo reducido o moderado, los centros urbanos sanjuaninos operan bajo estrictas normativas de construcción sismorresistente. Estas regulaciones técnicas, sumadas a la educación ciudadana y los simulacros permanentes, continúan siendo los pilares fundamentales para minimizar el impacto de un riesgo que forma parte de la naturaleza cordillerana del oeste argentino.