Una inquietud que comenzó en un estudio profesional terminó convirtiéndose en un espacio de acompañamiento, capacitación y generación de oportunidades. Así nació Mujeres Productoras de San Juan, un grupo que actualmente reúne a unas 30 mujeres y que busca consolidarse como asociación civil, con la mirada puesta tanto en el desarrollo local como en la posibilidad de llevar sus productos y negocios más allá de la provincia.
Mujeres Productoras: una inquietud personal, la necesidad detectada y la creación de un espacio que mira más allá de San Juan
Están en trámite para obtener la personería jurídica y constituirse como la Asociación Civil Mujeres Productoras. La historia detrás del grupo que nuclea a unas 30 mujeres sanjuaninas.
La iniciativa surgió de la experiencia de Mónica Sánchez Martín, contadora y abogada dedicada al asesoramiento y la constitución de empresas familiares y comerciales, especialmente relacionadas con la actividad agrícola. “Me encontré con esta problemática hace un par de años”, contó Sánchez Martín a DIARIO DE CUYO. Desde su trabajo cotidiano, detectó una necesidad que se repetía entre quienes la contactaban. Generalmente eran mujeres que, por distintas circunstancias personales, habían heredado tierras, pero se dedicaban a otras actividades y no contaban con las herramientas ni el acompañamiento necesarios para hacerse cargo de la producción.
Dudas sobre cómo administrar esos terrenos y continuar con la actividad productiva comenzaron a reiterarse con mayor frecuencia. Necesitaban asesoramiento profesional, pero también alguien que las acompañara en un proceso que, en ocasiones, implicaba asumir responsabilidades desconocidas hasta ese momento.
La respuesta inicial fue brindar orientación contable y legal. Sin embargo, pronto surgió la necesidad de incorporar otra mirada: la técnica. Para eso, Sánchez Martín buscó el acompañamiento del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), con el objetivo de sumar conocimientos específicos y ofrecer una asistencia más integral, dándole paso a un proyecto que comenzaría a tomar forma en poco tiempo.
De las consultas individuales a la creación de un grupo de mujeres productoras
Lo que comenzó como una respuesta a situaciones particulares fue creciendo a medida que más mujeres conocían la propuesta y se acercaban con inquietudes similares. “Se fueron sumando porque se fueron invitando entre ellas. Fue el boca en boca, el llamarme y decirme que quieren participar, estar con nosotras. Es una suma de voluntades”, describió la fundadora del grupo.
La idea de formalizar ese espacio surgió hace aproximadamente dos años. Desde entonces, avanzan con el trámite de personería jurídica para constituirse legalmente como la Asociación Civil Mujeres Productoras de San Juan. Además están creando distintos canales de contacto, como redes sociales, y todo aquello que permita tener un contacto fluido con quienes deseen incorporar el espacio como conocer su labor.
En la actualidad, el grupo cuenta con unas 30 integrantes activas. En paralelo, Sánchez Martín también está al frente del sector de Mujeres Empresarias de la Federación Económica de San Juan, un espacio que le fue encomendado hace dos o tres años con el objetivo de impulsar su crecimiento y que hoy reúne a casi 70 mujeres.
Ambos grupos trabajaron durante un tiempo de manera articulada y en simultáneo, con actividades y objetivos compartidos. Sin embargo, la diversidad de sus funciones hizo necesario delimitar las metas de cada espacio, sin perder la posibilidad de colaborar entre sí.
“Como ya tenía el proyecto de la asociación civil, una cosa vino de la mano de la otra. Comenzaron a sumarse mujeres y hubo muchos períodos en los que trabajaron en paralelo, como si fuera un solo grupo”, explicó Sánchez Martin.
Asesoramiento, rondas de negocio y la posibilidad de salir al mercado internacional
La tarea de Mujeres Productoras no se limita al acompañamiento contable, jurídico y técnico. Entre sus objetivos también está generar oportunidades comerciales para que sus miembros puedan mostrar sus productos, ampliar sus redes de contacto y explorar nuevos mercados.
En ese contexto, participan en misiones comerciales locales, fuera de San Juan como del país, con el objetivo de participar en rondas de negocios. La intención es que las productoras puedan conocer otras experiencias, establecer vínculos con potenciales compradores y encontrar alternativas para desarrollar sus actividades. Para Sánchez Martín, estos espacios son especialmente importantes porque permiten que las mujeres no queden solas frente a las dificultades que implica producir, comercializar y sostener un negocio.
La organización funciona sin fines de lucro y tiene una finalidad solidaria que también forma parte de su identidad. En caso de una eventual disolución, los recursos de la asociación tendrán como beneficiaria final a FUNDAME, la fundación con la que varias de las integrantes, incluida su presidenta, colaboran desde hace años como voluntarias. “Es una experiencia linda, motivadora y solidaria, porque nuestra asociación no tiene fines de lucro, de ningún tipo”, destacó.
El desafío de avanzar hacia una mayor igualdad
Uno de los aspectos que atraviesa la experiencia de Mujeres Productoras es el lugar de las mujeres en el ámbito empresarial y agrícola. Para Sánchez Martín, todavía persisten barreras que dificultan el acceso a oportunidades en igualdad de condiciones, aunque observa cambios significativos en los últimos años.
“Sigue existiendo el techo de cristal, pero con el paso de los años toda esta situación tendrá un plano de igualdad”, expresó.
En ese sentido, destacó la aparición de nuevas asociaciones y grupos de mujeres que comenzaron a organizarse, compartir experiencias y proyectar iniciativas conjuntas. A su entender, el crecimiento de estos espacios permite visibilizar otras realidades y abrir caminos para quienes antes no encontraban ámbitos donde desarrollarse.
La apuesta de la asociación es seguir sumando integrantes, fortalecer las herramientas de acompañamiento y ampliar las posibilidades comerciales de sus miembros. Mientras avanza el trámite para obtener la personería jurídica, el grupo busca consolidar una estructura que le permita proyectar sus actividades, sostener sus objetivos a largo plazo e incorporar a más mujeres vinculadas a la actividad productiva.