La inteligencia Artificial comenzó a abrirse paso en la Cámara de Diputados de San Juan como una herramienta destinada a optimizar procesos, organizar información y agilizar tareas legislativas, sin reemplazar la intervención humana en la toma de decisiones.
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SECTOR PÚBLICO / PODER LEGISLATIVO. Del papel al algoritmo
Implementó un protocolo de uso ético, creó un comité especializado y prueba herramientas para transcribir reuniones, analizar proyectos y agilizar tareas.
El primer paso fue la elaboración de un protocolo que fija límites claros para proteger información sensible y evitar riesgos jurídicos. “Lo primero que hicimos en la Cámara fue estudiarlo muy a conciencia y emitir un protocolo de uso ético y responsable de la inteligencia artificial”, explicó el secretario Legislativo, Gustavo Velert.
La normativa establece que cada usuario es responsable del uso de estas herramientas y ratifica un principio central: ninguna inteligencia artificial puede sustituir el criterio humano. “Se pueden utilizar uno o un millón de agentes de IA que nos sirvan como herramientas, pero jamás nos pueden sustituir”, sostuvo.
A diferencia de otros organismos, la Legislatura optó por analizar las necesidades específicas de cada área antes de incorporar tecnología. Para ello creó un comité que evalúa qué plataforma resulta más adecuada para cada función, desde asesoramiento jurídico hasta comunicación institucional.
Entre las primeras aplicaciones concretas se encuentran sistemas capaces de grabar reuniones, transcribir intervenciones y elaborar borradores de actas que luego son revisados por los participantes. La tecnología también fue utilizada para procesar encuentros internacionales, generar resúmenes automáticos y producir materiales audiovisuales para la comunicación institucional.
Uno de los proyectos más relevantes apunta al análisis legislativo. Actualmente, la inteligencia artificial ya verifica si los proyectos de ley cumplen con las reglas de técnica legislativa. El próximo desafío será confrontar cada iniciativa con las cerca de 14.000 normas que integran el digesto jurídico provincial para detectar contradicciones, superposiciones o vínculos con legislación vigente.
La Cámara también avanza en la automatización de procesos internos. El objetivo es que, al ingresar un proyecto, el sistema pueda sugerir automáticamente las comisiones competentes, verificar requisitos formales y facilitar su incorporación al orden del día.
A diferencia de otras experiencias, la estrategia legislativa se apoya principalmente en desarrollos internos y una etapa de experimentación previa a cualquier inversión significativa.