En tiempos donde la realidad socioeconómica golpea con fuerza a los sectores más vulnerables, la solidaridad emerge como un puente indispensable. Así lo demostró una vez más la agrupación "Que todos seamos uno", que llevó ayuda y recreación a dos escuelas y vecinos de zonas alejadas del departamento Angaco.
Solidaridad: útiles, bicicletas y paseo inolvidable, el combo que transformó la realidad de chicos en Angaco
La agrupación "Que todos seamos uno" junto a otras instituciones llevó ayuda y recreación a zonas alejadas de Angaco en una cruzada de solidaridad.
A través de una red de colaboración que involucró a empresas de transporte privadas, clubes y a la UNSJ, la organización logró concretar dos acciones fundamentales: garantizar la continuidad pedagógica de alumnos rurales mediante la entrega de bicicletas y materiales de estudio, y regalarles a chicos y grandes un viaje de recreación inolvidable en una fecha patria.
El aula más cerca en Angaco: mochilas y bicicletas contra la deserción
Una de las postales más emotivas de la campaña se vivió en la localidad de El Bosque. Allí, una comitiva encabezada por el referente de la agrupación, Ariel Aguilera, junto a miembros de la entidad y autoridades del Rotary Club de Concepción, visitó las escuelas Pringles y Huarpes.
Por tercer año consecutivo, los voluntarios llegaron con un cargamento vital para el día a día escolar: mochilas cargadas con útiles esenciales para las actividades áulicas. Para los estudiantes del nivel secundario, el kit incluyó además blocks especiales destinados a la realización de tareas y trabajos prácticos.
En el contexto económico actual, este aporte significó un alivio financiero directo y muy celebrado por los padres de la zona.
Sin embargo, el mayor desafío en zonas rurales más alejadas como El Bosque, suele ser el trayecto hacia la escuela. Para hacer frente a las largas distancias, la Escuela Huarpes recibió tres bicicletas totalmente nuevas, las cuales se suman a un lote de ocho rodados que la agrupación solidaria entregó previamente a la escuela Pringles.
"Las bicicletas se entregan bajo la modalidad de comodato. Son administradas por las propias escuelas y se prestan a los alumnos que viven más lejos y carecen de medios de transporte", explicaron desde la organización.
Este sistema no sólo asegura que los chicos lleguen a clase de forma segura y autónoma, sino que también fomenta la responsabilidad y el cuidado de los bienes comunitarios.
Un 25 de Mayo diferente: deporte y acrobacias en el aire
El broche de oro de esta cruzada solidaria tuvo lugar el pasado 25 de Mayo. En coincidencia con la fecha patria, "Que todos seamos uno" coordinó un mega operativo que movilizó a un contingente de casi cien personas, entre chicos y padres de Angaco, para disfrutar de un viaje recreativo y cultural que para muchos fue una experiencia inédita.
La jornada fue el resultado de una aceitada sinergia pública y privada:
- Transporte Albardón y Empresa Mayo dispusieron los colectivos para el traslado general.
- La Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) aportó combis adicionales para optimizar la logística de los chicos.
- El complejo El Palomar (perteneciente a la UNSJ) abrió sus puertas y, junto al centro deportivo, ofreció un almuerzo completo para todos los asistentes.
En El Palomar, los chicos vivieron una mañana a puro deporte, participando de encuentros de fútbol e integración. Para la gran mayoría, significó la oportunidad de habitar y disfrutar de espacios universitarios y deportivos de primer nivel.
Emoción en las alturas: la visita al Aeroclub de Pocito
Tras el almuerzo, el viaje continuó hacia el sur de la provincia, con destino al Aeroclub de Pocito. Allí, el contingente fue recibido por un festival aeronáutico que dejó a grandes y chicos con la mirada fija en el cielo.
Los angaqueros presenciaron exhibiciones aéreas de destreza, pasadas de aviones y arriesgados saltos de paracaidistas. El entusiasmo y los aplausos coronaron una tarde donde la sorpresa y la admiración borraron, al menos por unas horas, las preocupaciones cotidianas de las familias.
El valor de la red solidaria
Al cierre de las actividades, desde la agrupación "Que todos seamos uno" manifestaron su profunda satisfacción por los logros alcanzados, remarcando que el verdadero motor de estas acciones es el trabajo en equipo.
"Poder brindar estas experiencias inolvidables a niños de sectores muy carenciados es el combustible para seguir adelante. Nada de esto sería posible sin el corazón de las empresas, las instituciones como la UNSJ y el Rotary, y cada persona particular que colabora desinteresadamente", expresaron los coordinadores.
La campaña dejó un saldo que va mucho más allá de los números: dejó mochilas llenas de herramientas para el futuro, bicicletas listas para acortar caminos y el recuerdo imborrable de un día de fiesta en el que la inclusión dejó de ser un discurso para convertirse en realidad.