“Estoy perfecto, es más, esta semana capaz que me suba a la bici”, dijo ayer Marcos Crespo con una sonrisa de oreja a oreja. El sábado, Crespo se tuteó con la tragedia al caer al precipicio en pleno descenso y rodar entre filosas piedras 15 metros abajo. Increíblemente, Crespo sólo sufrió cortes en sus manos y raspones. “Nació de nuevo. Yo no lo puedo creer. La bici ni se descentró, él no se rompió la ropa y el casco está intacto”, dijo Carlos Gómez, dueño del equipo Piquetero donde corre Crespo.