Feliz. Luciano participó del acto de presentación del dinosaurio (izquierda). Estuvo acompañado de Tulio del Bono, que también fue homenajeado por su apoyo a las investigaciones paleontológicas locales.

 

Luciano Leyes ama su tierra y la conoce como la palma de su mano. La recorrió desde que comenzó a dar sus primeros pasos. Siempre supo que en esa zona podía haber restos paleontológicos. Pero jamás pensó que lo que halló en 2001 iba a iniciar una etapa de investigación que sería bisagra para la ciencia.

 

Por ser quien encontró los restos del dinosaurio que acaba de presentar el equipo de investigación del Instituto y Museo de Ciencias Naturales (de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UNSJ, este animal fue bautizado con su nombre: “Lucianovenator” (venator significa cazador). La segunda parte del nombre es “bonoi”, por Tulio del Bono.


“Andábamos con mi hermano por el campo, allá donde está el puesto de mi familia y vimos algo raro. Era como un dibujo muy marcado en cemento y unos huesos. En ese momento no le prestamos atención porque para nosotros era común ver esas cosas en esas tierras”, contó Luciano que tiene 69 años y ahora vive en la localidad de Las Chacritas, en 9 de Julio. Lo que vio a simple vista tenía una dimensión de más de un metro. Contó que nunca imaginó que fuera algo importante. Eso ocurrió alrededor del 2001. Todo estaba predestinado para que el hallazgo no pasara desapercibido. “Le fui a comprar pasto a Martínez y me enteré que él estudiaba esas cosas. Entonces le conté lo que vi y ahí nomás fuimos a buscar el lugar”, aseguró el hombre. Ricardo Martínez, investigador el Instituto comenzó la campaña de expedición, encontrando en el lugar un tesoro paleontológico. Entre esto, un nuevo tipo de dinosaurio, el primero en su especie encontrado en Sudamérica. Se trata del grupo de los terópodos, el linaje que le dio origen a las aves y que vivió hace 205 millones de años. Era un bípedo, cazador y carnívoro, de unos dos metros de largo y de 45 kilos de peso. Existió durante el Período Triásico alto, la parte más nueva de ese periodo, antes de las extinciones de animales entre el Triásico y el Jurásico,
“Yo me imaginé que era algo raro porque era un dibujo muy marcado en la roca. Por eso le conté a Martínez que se entusiasmó y se fue a la justa”, agregó el hombre, que en el acto de presentación del dinosaurio fue acompañado de su familia. “Ellos están contentos por el dinosaurio con mi nombre, pero yo soy metalúrgico nada más”, dijo.


Si bien es usual que a los dinosaurios se les coloque nombre de personas por distintas razones, para Luciano esto es un homenaje importante. Al igual que para los científicos. “No es cualquier cosa, yo no conozco a personas que después les hayan puesto su nombre a los dinosaurios. Por eso mi gente me felicita y está contenta”, agregó el hombre. Por todo esto, cuando se presentó el dinosaurio, Luciano ocupó un lugar especial. Sentado en primera fila, fue también el encargado, junto a los investigadores, de descubrir la corporización del animal. Mientras que en el fondo había fotos de Luciano junto a la gente que participó de la campaña de investigación en Balde de Leyes, bajo el título “Baqueano observador”. 


Para Martínez como para el resto del equipo, que se reconozca a los Leyes es esencial porque sin sus aportes, los descubrimientos no hubiesen sido una realidad. El hallazgo en Balde de Leyes marca en el mundo paleontológico un nuevo capítulo en las investigaciones.

 

Balde de Leyes

En este paraje caucetero hay un tesoro paleontológico tan importante como el de Ischigualasto, tanto por la cantidad y calidad de los fósiles que tiene y porque registra el momento exacto después de Ischigualasto. Balde de Leyes es Jurásico Inferior. Esto hace que San Juan tenga un registro continuado. En cuanto a cantidad de años registros es uno de los más importantes del mundo.