No se trata de la máquina de la mentira de Chiche Gelblung, pero sirve para dejar al descubierto una verdad: quiénes saben lavarse las manos y quiénes no. Esa es la función que cumple la caja que detecta qué sectores de las manos permanecen sucios, a pesar de haber sido lavadas con alcohol en gel segundos antes. El dispositivo fue utilizado en el hospital Marcial Quiroga para incentivar a médicos y pacientes a realizar actividades relacionadas con el Día Mundial del Lavado de Manos, que se celebra hoy. Tras someter a muchas personas a la máquina, los médicos de Infectología notaron que, normalmente, las zonas que permanecen más sucias son las yemas de los dedos y las palmas de las manos.
Detector de manos sucias
La pregunta era: ‘¿Querés saber si te lavás bien las manos?‘. A partir de ahí, la persona consultada debía lavarse las manos con alcohol en gel. Luego las pasaba por los orificios de la caja blanca de madera y analizaba el resultado. Los sectores que se veían fluorescentes estaban limpios y desinfectados. Los negros, no.
‘Vimos una caja como ésta el año pasado, cuando vino un enfermero del Hospital Alemán. Él nos explicó cómo funcionaba y nosotros decidimos crear la nuestra‘, comentó Rosa Contreras, infectóloga del hospital. Y explicó que ‘es una caja que tiene dos orificios, por los que se coloca las manos, y dos ranuras, para poder mirar en su interior. Adentro, la caja tiene un foco negro. Nosotros le colocamos al alcohol con el que la gente se lava las manos una tinta transparente, que se ve al quedar expuesta a esa luz. Por eso, los espacios de las manos que se ven negros son los que no han sido tocados por el gel‘.
La especialista aseguró que ‘la importancia de lavarse las manos y limpiarlas varias veces al día con gel radica en evitar que diversas infecciones, sobre todo respiratorias, ingresen a nuestro cuerpo. En los hospitales el lavado de manos es una acción muy importante porque permite evitar la circulación de infecciones intrahospitalarias‘.
Todos los médicos y enfermeros pusieron sus manos en la máquina y también pudieron hacerlo las personas que estaban en los pasillos del edificio esperando para ser atendidos o acompañando a un familiar. Entre ellos, los que más se prendieron con la iniciativa fueron los niños. Y, después de la prueba, grandes y chicos recibieron instrucciones sobre cómo deben lavarse las manos, tanto con gel como con agua y jabón.
‘Notamos que en la mayoría de los casos las yemas de los dedos no habían tocado el gel. Es porque la gente no sabe que una parte del proceso es pasar la punta de los dedos por el sector en el que se ha colocado el gel o el jabón. El líquido tampoco llega con facilidad a los pliegues de las palmas. Por eso hay que tener cuidado con esos sectores‘, detalló Contreras. La infectóloga explicó además que, una vez higienizadas, las manos no deben ser sopladas o movidas ágilmente para terminar de secarlas, porque eso puede hacer que se ensucien nuevamente.
La gente se entretuvo tanto testeando la limpieza de sus manos, que después se dispuso a escuchar con mucha atención los consejos. Por eso, en Infectología determinaron que la iniciativa fue exitosa y ya decidieron poner la caja a disposición del centro de salud que la solicite, para que la campaña llegue a otros lugares.