Los gobiernos en todo el mundo están cuestionando el uso de la energía nuclear tras graves problemas en plantas japonesas luego de un poderoso terremoto, lo que ha erosionado la confianza en ese sector y ha puesto en el centro de atención a las fuentes renovables.

Alemania ha suspendido por 90 días la puesta en marcha de una ley para ampliar la vida de sus estaciones de energía nuclear, mientras Suiza frenó algunas aprobaciones para plantas de ese tipo. En tanto, los ministros de Medio Ambiente de toda la Unión Europea (UE) apoyaron ayer la idea propuesta por Austria de realizar pruebas de resistencia a las centrales nucleares europeas para no repetir la crisis generada en Japón.

La estatal Taipower de Taiwán también dijo que evalúa planes para recortar la producción de energía nuclear.

La crisis en el complejo nuclear Fukushima, al norte de Tokio, aumentaría la oposición a una gran expansión nuclear en Europa y podía dañar el renacimiento del sector en EEUU, que ya tiene más de 100 reactores.

El desastre podría dar impulso a las energías renovables y combustibles más ecológicos, como el gas natural licuado, en un intento por buscar energías seguras.

De los 54 reactores de Japón, 11 fueron apagados debido al terremoto.

El senador Joe Lieberman, que está al frente del panel de seguridad nacional del senado estadounidense, dijo el domingo que EEUU debería "poner freno" a nuevas plantas de energía nuclear hasta que se quede aclarado el incidente en Japón.

Acciones relacionadas a energía nuclear cayeron el lunes y las eléctricas fueron las grandes perdedoras en Europa, con el sector , incluyendo EON y RWE, bajando un 2%.

Las acciones de la francesa Areva, el mayor constructor mundial de plantas nucleares, cerraron con una baja de un 10% el lunes. Los papeles vinculados a energías renovables, en cambio, subieron fuerte.