Las casas del barrio El Jilguero, prolijamente pintadas de amarillo y blanco y sin entregar, se convirtieron en el primer lugar hacia donde miraron los vecinos del asentamiento Anexo 24, ubicado sobre calle Pellegrini frente al camping de UDAP, cuando la tormenta dejó sus ranchos en el suelo. La protesta que organizaron el viernes en las cercanías del barrio sin estrenar puso en alerta a la Policía de San Juan, que rodeó las casas para impedir que fueran ocupadas, consiguiendo disuadir a los manifestantes. Pero el intento no quedó allí. Según relataron los propios vecinos del Anexo 24, la situación sirvió para que otros habitantes de asentamientos de La Bebida y Marquesado trataran de ocupar casas de barrios del IPV que aún no están habitadas y que se encuentran en la misma zona (en la calle Comercio), obligando a una rápida intervención policial para frenar la usurpación. "Nosotros no tuvimos nada que ver. Lo único que hicimos fue ir a protestar en forma pacífica, como habíamos dicho. Pero nunca faltan los vivos que quieren sacar provecho de la desgracia de los demás. Nosotros estamos acá, cuidando lo que quedó de nuestras casas y nuestras cosas y la Policía sabe bien que no somos nosotros los que hemos querido meternos a las casas nuevas", relató ayer Sandra, líder de la agrupación vecinal del Anexo 24. También reveló que "hoy (por el sábado) hemos tenido reuniones con gente del gobierno y nos dijeron que hay preocupación por la situación en que estamos, por lo que confiamos en que alguna salida se le va a encontrar a este problema nuestro, pero que sea definitivo".

Desde la comisaría 13ra. se informó que ayer en la mañana tuvieron que intervenir ante el intento de usurpación de grupos de personas que viven en asentamientos de la zona (Nro. 20 y No. 41), y aunque lograron disuadirlos, quedó una guardia policial en el lugar para evitar nuevas intrusiones. Ayer por la mañana, el propio jefe de Policía había recibido a un grupo de vecinos para convencerlos de no llevar a cabo este tipo de maniobras. Y desde el Ministerio de Desarrollo Humano, fuentes oficiales consignaron que "se inició un relevamiento de las condiciones sociales de las familias afectadas, para ver en qué se los puede asistir mientras ellos reacondicionan sus viviendas. Muchas de estas familias están formadas por hijos de habitantes de La Bebida que hace poco han recibido sus viviendas adjudicadas por el IPV, pero que han formado sus propios núcleos familiares y quieren una casa para ellos. Se les explicó que ese no es el mecanismo para acceder a una vivienda, ya que siempre un antecedente de usurpación es un punto negativo para quien quiere convertirse en adjudicatario del IPV".

En la madrugada del viernes, algunas de las mujeres y sus hijos de los asentamientos Anexo 24 y La Defensa habían sido trasladados al predio del RIM 22 en Marquesado, pero al mediodía habían pedido volver a sus casas, aunque Bomberos habían recomendado no entrar a las que quedaban en pie por el peligro de derrumbe. Otros, en cambio, prefirieron refugiarse en la vivienda de algún familiar hasta que pase el mal tiempo y puedan abocarse a la tarea de reconstruir sus viviendas.