’A mí el cáncer no me va matar’. Esa fue la frase que usó Nancy Videla, de 61 años, cuando en el 2013 el médico le diagnosticó cáncer de mama. Y así fue. Luego de dos años de quimioterapia, y de un ACV mientras tanto, hoy se encuentra saludable y con ’muchas ganas de seguir viva’. Dijo que la actitud y la obediencia fueron los pilares de su recuperación. Eso les dice a las pacientes oncológicas que participan del grupo de autoayuda ’Encuentro por una Esperanza’ que ella ayudó a conformar y en el que se realizan talleres y diferentes actividades con el objetivo de olvidarse de la enfermedad al menos por un rato. ’Cuando me enteré que tenía cáncer no perdí el tiempo lamentándome, sino que apunté todas mis energías en recuperarme. Por eso fui una paciente obediente, siguiendo al pie de la letra las recomendaciones médicas y sin lamentarme de las consecuencias del tratamiento. Me quedé pelada y usaba un pañuelo en la cabeza sólo cuando salía de casa. No lo hacía porque me diera vergüenza, sino para no incomodar a la demás gente con la calvicie. Ni siquiera el ACV que me dio cuando estaba en una sesión de quimioterapia logró que me diera por vencida. Creo que en esto también tuvo que ver que a una de mis hijas, que entonces tenía 5 años, le diagnosticaron diabetes y tuvo que comenzar a aplicarse insulina. Yo sabía que tenía que estar bien para ocuparme de ella. Ahora tiene 22 años y su enfermedad controlada. Esa es mi mayor recompensa’, dijo la mujer.


Nancy dijo que no siente miedo de tener una recaída porque sabe que si eso sucede enfrentará nuevamente al cáncer con la misma actitud que antes para ganarle la batalla una vez más. ’No hay que convivir con el fantasma del cáncer. Hay que tomarlo como cualquier otra enfermedad que hay que enfrentarla con seriedad y compromiso’, dijo. 
 

Algunos agasajos en los departamentos

 

Algunas comunas han organizado actividades en el marco del Día de la Mujer. Hoy, en la plaza departamental de Caucete, a partir de las 18, habrá espectáculos artísticos y regalos para las mujeres presentes. También hoy habrá festejos en San Martín. Será en la plazoleta Guayaquil, desde las 19,30, donde habrá bingos, sorteos, concursos, baile y la actuación de El Yeyo.


Mientras que en Pocito se realizará el Mes de la Mujer con actividades durante todos los fines  de semana. Arrancarán el próximo viernes, desde las 21, en la plaza departamental. Habrá un desfile de moda, espectáculos a cargo de artistas del departamento, obras de teatro y la participación de academias de danzas por que el objetivo es homenajear a la mujer en sus diferentes facetas.
Las actividades mencionadas son gratuitas.

 

Otros testimonios

 

Contra la adversidad

 

Isabel del Valle Páez nació un 11 de junio de 1978 con una discapacidad motriz que le dificulta caminar. Pero desde que pudo ponerse en pie y dar los primeros pasos sin ningún tipo de ayuda emprendió una carrera para mantenerse saludable y con alta autoestima. A los 9 años comenzó a practicar atletismo, una actividad que impidió que su discapacidad avanzara y que le permitió conocer parte de la Argentina.

 

’Cada vez que corría sentía que podía volar y que nadie me iba a detener. Ese ejercicio me ayudó a fortalecer los músculos y a mantenerme en forma. Empecé a practicarlo porque nunca podía quedarme quieta a pesar que me costaba desplazarme. Gracias al atletismo también cumplí mi sueño de viajar. He participado en campeonatos en Salta, Buenos Aires y Mar del Plata. Y tengo muchos medallas, diplomas y trofeos que me hacen sentir orgullosa por haber superado mis propias barreras. No hay que lamentarse por los problemas que tenemos. Hay que enfocarse en superarlos’, dijo la mujer.


Con 39 años, Isabel dijo que tiene ’otras batallas ganadas’. En el 2008 consiguió trabajo en la Dirección de Personas con Discapacidad, dependiente del Ministerio de Desarrollo Humano, donde aún continúa realizando tareas administrativas. Allí trabaja de 7 a 12,30, pero su jornada laboral se extiende hasta la medianoche. Gracias al Programa de la Ley de Cheques, consiguió una fotocopiadora para instalar en su casa y dedicar el tiempo libre a este negocio. ’Como ya dije, no me gusta estar quieta. Siempre siento la necesidad de hacer alguna actividad, sobre todo algo que me deje alguna ganancia para ayudar a mis padres que siempre me apoyaron y estuvieron a mi lado. Si me preguntaran qué sueño para el futuro yo contestaría que nada porque ya tengo todo lo que me hace feliz’, dijo Isabel.
 

 

Por la fuerza del cariño

 

Marisa Alé aún se emociona cuando recuerda a Miguel, su marido, quien falleció de manera intempestiva a raíz de una leucemia fulminante. Sucedió en 1997 y cuando ’Nico’, el hijo de ambos tenía tan sólo dos años de vida. Desde entonces Marisa asumió también el rol de padre, condición que mantiene hasta el día de hoy. No quiso volver a formar pareja por amor a Miguel y porque sintió que debía dedicar todo su tiempo y energía a cuidar a su hijo. ’La muerte de Miguel fue muy de repente. Le diagnosticaron leucemia y a los tres días murió. Pasó al poco tiempo de que muriera mi papá y luego mi mamá. Fue un dolor muy grande porque en un primer momento sentí que me había quedado sola. Pero esa sensación desapareció cuando mi hijo me miró a los ojos. Desde entonces supe que él sería el motor de mida, sin necesidad de que hubiera nadie más. Hasta hoy los dos decimos que somos el equipo perfecto porque somos muy compañeros y compartimos todo. Él ya tiene 22 años y sé que en cualquier momento se irá de casa a vivir su propia vida. No me va a resultar fácil soportar su partida, pero esa es la ley de la vida’, dijo esta mujer que cuando enviudó tuvo que rebuscárselas para sobrevivir.

 

Vendió cosméticos y ropa casa por casa, cuidó niños y se desempeño como empleado doméstica, trabajo que conserva hasta el día de hoy.


La ausencia de la figura paterna es el tema que más le preocupó a Marisa cuando asumió sola la educación de su hijo. Pero supo arreglárselas. ’Lo primero que le enseñé fue a confiar en mí para que me contara todas sus cosas. También el inculqué el respeto a los demás, el valor de trabajar y sentirse orgulloso de conseguir el sustento. Es que siempre quise hacerle ver y entender que quien es buen hijo luego es buen esposo y buen padre como lo fue el suyo’, agregó Marisa.