Andy Murray, quien el año pasado lloró tras perder la final en Melbourne ante Roger Federer, esta vez aclaró que no se permitiría sufrir tanto por la derrota.

"Es mejor de lo que fue el año pasado", manifestó el quinto preclasificado, de 23 años. "Obviamente fue duro, decepcionante. Pienso que Novak jugó increíblemente bien. Sí, es duro, pero uno tiene que lidiar con eso", además agregó "es una batalla mental, este es un deporte muy mental. Pero es un proceso de aprendizaje, supongo. No fue fácil para mí. Estoy seguro que tendré chances para ganar".

Murray ahora suma tres finales perdidas en torneos del Grand Slam sin haber podido ganar sets y no pudo convertirse en el primer británico que logra un éxito de esa envergadura desde Fred Perry en 1936.