Desde hace años las salidas nocturnas a boliches o fiestas están relacionadas directamente con las bebidas alcohólicas. Existe, entre los jóvenes y los que no lo son también, la idea de que no hay diversión sin alcohol. Sin embargo, también existen los "bichos raros de las fiestas". Los chicos que a pesar de que salen a los mismos lugares que la gente de su entorno y sólo toman agua o gaseosas, igual se divierten hasta altas horas de la madrugada. Jóvenes de la provincia comentaron cómo disfrutan a la par de sus amigos, sin la necesidad de emborracharse. 


Organizar una fiesta sin bebidas con alcohol resulta "anormal" para la mayoría. Salir a bailar y pedir en la barra agua o alguna gaseosa genera, habitualmente, miradas de sorpresa y hasta burlas. Sin embargo, para muchos chicos de San Juan, que no toman bebidas alcohólicas o que lo hacen en situaciones muy esporádicas, las fiestas igual son divertidas. 


Según algunos chicos que llevan este estilo de vida, el hecho de no tomar alcohol tiene más ventajas, en las noches de boliches. "Cada vez que salgo, por más que mis amigos ya saben que no tomo, me invitan algo. No los entiendo y al parecer ellos tampoco me entienden a mí", dijo entre risas Alex González, que tiene 20 años y es de Rivadavia. El joven contó que cuando comenzó a salir probó algunas bebidas alcohólicas, pero que realmente no le gustaron. Sumado a eso dijo: "Me pegó mal el alcohol y nunca más quise sentirme así". Al igual que Alex otros varones comentaron que son considerados los bichos raros de los grupos de amigos; y resaltaron que es más habitual ver mujeres que no toman, que varones.  


Desde la otra vereda, las chicas que sólo beben agua o gaseosas comentaron que ellas también son las raras de los grupos. "No bebo alcohol porque no me gusta, no lo veo necesario para divertirme y además me suma cansancio en cuanto a lo deportivo. Yo juego al hockey y si tomo al otro día no me recupero. Todos ven como anormal algo que es muy normal", dijo Viviana Perizotto, que tiene 25 años y que le encanta salir los fines de semana con amigas. 


"Mis amigas se ríen cuando me ven con agua, porque sólo les gusta salir a tomar alcohol. No les entra en la cabeza la fiesta sin tomar vodka, cervezas o fernet", dijo Florencia Richarte, que tiene 22 años y es de Rawson. Las mujeres comentaron que incluso, cuando las saca a bailar algún chico y les ofrece tomar algo, y ellas dicen que no, hasta les hacen burla. 


En cuanto a las ventajas, estos "bichos raros" comentaron que tienen un montón. Dijeron que ellos se sienten bien toda la noche, no se olvidan de nada de lo que pasa, pueden ver con claridad el comportamiento de todos, al otro día se levantan como si nada y según los varones hasta tienen más chances de "levantarse" a una chica porque están en sus cabales y no se desubican. "Es muy común que te pregunten si estás enfermo o si te pasa algo, por lo que no estás con un trago en la mano", agregó Ramiro Ruiz, de 23 años y comentó que en su grupo de amigos él y otro más son los que se encargan de llevar a los amigos en los autos, porque no pueden conducir por el estado de ebriedad en el que suelen terminar todos los fines de semana. 

 

Protagonistas


Gimena Olalde


"No me gusta ver cómo las chicas se emborrachan y pierden la decencia. Muchas veces me dicen que soy una vieja -tiene 20 años- porque no me gusta beber alcohol. Pero también conozco otra gente que se divierte de la misma manera que yo y es ahí cuando pienso que no soy tan rara. Es una forma de cuidar la salud también".


Federico Domínguez


"En muchas ocasiones mis amigos me ofrecen todo tipo de bebida, pero además de que no hay nada que me guste en cuanto al sabor, tampoco le encuentro sentido a tomar hasta no dar más. Me parece bien que tomen algo si les gusta, pero es horrible ver cómo se ponen de tanto beber. Es como una competencia para ver quién toma más". 

 

Opinión

 

"Los rebeldes de ahora"


Raúl Ontiveros
Director de Abordaje de Adicciones


"Lo social se mide también por la rebeldía. Hace muchos años, todos tenían el pelo corto y la rebeldía social se manifestaba en el pelo largo. El que tomaba o se drogaba era el raro, pero hoy un chico que decide divertirse sólo con diversión, que decide ser alegre con motivos naturales y no químicos como el alcohol, es el rebelde. Los que no toman alcohol son los rebeldes de ahora. De hecho, los viejos terapeutas decían -hace 20 años aproximadamente- que en un futuro, el rebelde iba a ser el que no se drogaba y eso es lo que sucede actualmente. 


Cada vez nos resulta más común ver a un joven alcoholizado. Esto se transformó en una postal clásica de los adolescentes. Pero hay muchos chicos -los que no se alcoholizan- que rompen con el prejuicio de que la juventud está perdida. Los chicos tienen muchas cosas que enseñarnos a los adultos. 


Es común que a los que no toman los vean como enfermos; y el grado de enfermedad de una sociedad se mide cuando los sanos tienen que dar explicaciones de las cosas saludables. De alguna manera nos fuimos acostumbrando a lo enfermo. Y eso es por varias razones. 


El alcohol produce desinhibición de las cortezas cerebrales, básicamente donde reside la vergüenza, la timidez y el control de los impulsos. El alcohol es la solución rápida, por llamarla así, para estar desinhibido. Y en los adolescente estar alegre es obligación. El problema del alcohol es la consecuencia, es decir es el desborde. Una vez que se produce la desinhibición viene la pérdida o disminución del control de impulsos. Ahí es donde se pelean, hacen desmanes y cometen errores que cuestan muchos dolores de cabeza y en ocasiones la vida como en los accidentes. El problema es que se desinhiben para algo y se terminan descontrolando para todo.


Las publicidades fueron metiendo la idea de que para divertirse y encontrarse con los amigos tiene que haber alcohol de por medio. Hay gente que va a festejar el bautismo de un hijo, y lo primero que piensan es en comprar los cajones de cerveza; y eso los chicos lo van incorporando".