Mónica Lencina es la presidenta de Ammar y fue una de las que habló en representación de las trabajadoras sexuales. Contó que en la provincia se trabaja muy tranquilo desde hace algunos años y que no les gustaría que las corran de dónde trabajan actualmente.  


- ¿Cómo les afectaría a ustedes que las cambien de zona o les prohíban trabajar? 


- Nos llegó el rumor de que la idea que ellos tienen es darnos un lugar específico para que trabajemos, pero a nosotras no nos interesa una Zona Roja. No van a poder sacarnos de las calles del centro. Tenemos un acuerdo con Derechos Humanos para que trabajemos tranquilas. De hecho hace dos años que ya no vamos detenidas. Además nosotros decidimos dónde trabajamos. ¿A dónde nos van a llevar? ¿Nos van a movilizar a un lugar dónde no pasan clientes? No tiene sentido, además esta zona es más segura que una ruta. Nosotros los único que pedimos es esta seguridad y que nos cuiden. Y queremos que eso se siga cumpliendo, porque el Estado está presente.  

 

- ¿Todas las trabajadoras sexuales están afiliados a Ammar?


- No. Hay compañeras que son independientes. Ellas trabajan solas, pero eso no quita que cuando la policía las atropelle nosotros demos la cara. Ellas siguen siendo trabajadoras sexuales más allá de que no estén en la organización. Nosotras estamos muy bien organizadas. Al principio costó, porque las mujeres pensaban que les iba a ir peor con la Policía por estar organizadas, pero la mejor forma es estar todas unidas.  
 


- ¿Cuál es el trabajo de ustedes? 


- No hacemos recorridos todas las noches, pero una vez por semana vamos esquina por esquina para ver cómo están, si tienen algún problema y les damos preservativos para prevenir enfermedades.