Lo descubrieron muy temprano en la madrugada y de inmediato sobrevino la indignación: uno de los 35 contenedores de basura nuevos que hay en el centro estaba parcialmente destruido, con la tapa deformada e inutilizada, y con tizne en el interior que indicaba que le habían prendido fuego. Es el que está por calle Laprida pasando Entre Ríos y, según dijeron desde la Municipalidad de la Capital, lo cambiarán hoy mismo por uno nuevo. Este hecho vandálico, que ya fue denunciado a la Policía, preocupa en el municipio por dos motivos: el daño en sí a un servicio público, y la hipótesis de que se trata de un mensaje de represalia a la gestión municipal.
Queman uno de los nuevos contenedores en el centro
"Nos preocupa mucho que esto se generalice y se empiece a hacer daño a los demás contenedores que instalamos en el centro. No descartamos que no sea sólo un hecho vandálico aislado y que en realidad se trate de un boicot", dijo ayer el intendente Marcelo Lima. Si bien no ahondó acerca de a quién apuntaba la sospecha, en su entorno dijeron que ya estaban investigando si podía existir una conexión entre el contenedor incendiado y el conflicto de larga data que Capital mantiene con el gremio SUOEM, y que incluye, según dijeron, el enojo del sindicato por la implementación del sistema Easy de manejo de basura domiciliaria en el centro, algo que les restaría participación a los obreros municipales.
El contenedor quemado era el único en la cuadra, ubicado casi a las puertas de los Juzgados Laborales y de la Obra Social Provincia. Según explicó Lima, el daño no fue mayor gracias a que la estructura es de una aleación metálica que la vuelve resistente al calor. Pero algunas de las piezas son plásticas, como la tapa, de modo que el fuego deformó el sistema de cierre y lo dejó por completo fuera de servicio. "Por ahora lo vamos a reemplazar por uno nuevo -dijo el Intendente- y a este dañado lo vamos a reparar. Vamos a usar repuestos que tenemos guardados, para poder volver a hacerlo funcionar".
Según contó el funcionario, ayer mantuvo una reunión con el jefe de Policía, Miguel González, para reforzar la vigilancia de los contenedores durante las madrugadas y así evitar nuevos ataques. Y dijo que incluso el municipio había decidido poner vigilancia privada para controlar los receptores de basura.