Adolfo Roitman es argentino, antropólogo, especialistas en religiones comparadas y el responsable de custodiar los Rollos del Mar Muerto que están en el Museo Nacional de Israel. Estos rollos son uno de los mayores tesoros de la humanidad. Contienen los manuscritos bíblicos más antiguos conocidos a la fecha y tienen más de 2.300 años. Es un apasionado por su trabajo y está convencido de que esto pertenece a la gente y que, por ende, hay que llevar el conocimiento al pueblo. Es por eso que formará parte de un congreso que se realizará a fin de mes en San Juan, organizado por la Universidad Católica de Cuyo. Pero el mundo académico no es lo único que lo une a esta provincia ya que además es hijo de un albardonero. Ahora será declarado Huésped de Honor por la Municipalidad de la Capital. 


Roitman asegura que estar cerca de estos rollos es como iniciar un viaje en el tiempo y que develan muchos secretos. Es algo que se debe llevar a la gente común. Llegará a San Juan el próximo 27 de marzo y será uno de los disertantes del II Congreso Internacional de Estudios Patrísticos que se llevará a cabo entre el 28 y 31 de marzo. Roitman dará una conferencia pública sobre los Rollos del Mar Muerto, el 27 de marzo a las 18, en el Centro de Convenciones Guillermo Barrena Guzmán.  

 


-¿Qué significa ser el custodio de este tesoro?   


-Es como jugar en primera. Un sueño alcanzado y una responsabilidad. 


Estos rollos nos permiten llenar el vacío de conocimiento que teníamos sobre la literatura a fines de la época bíblica y la época rabínica. Es una tarea que realizo desde 1994 cuando me nombraron curador de esa colección, para la que el museo creó el Santuario del Libro. Esto sin duda fue un cambio en mí. Ser responsable de este tesoro es como aquel que toda su aspiración era jugar en River o en Boca y termina jugando en Barcelona con Messi.  


 
-¿Cree que todas las personas deben tener acceso a este material?   


-Sin duda. Esto no es de mi propiedad ni del museo. Es un tesoro que pertenece a la humanidad. Es por eso que todo lo que hago tiene que ver con la divulgación de este material. Hace unos años me pidieron poner los rollos al servicio Google para colocar online tesoros culturales. Entonces, Google creó una plataforma específica para nosotros. Fue un trabajo de varios meses y en 2011 lanzamos el proyecto Google, 5 de los 8 manuscritos. Estaban en hebreo y en inglés. De alta calidad, lo que permite verlos mejor que a simple vista. 


En 2013, durante la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, México, hicimos el lanzamiento del proyecto en español. 


 
-¿La gente común se interesa por estos temas?   


-Parte de mi trabajo es viajar por el mundo. Mi sorpresa no decae al ver el interés que provocan estos temas en la gente común. Hoy hay canales específicos en los que se emiten distintos documentales de los que yo participé. Es un modo de acercar estos temas que pertenecieron durante años a una elite intelectual, al común de la gente. Porque es importante destacar que estos tesoros pertenecen a toda la comunidad, no son exclusividad del pueblo judío. Mi obligación moral y profesional es devolvérselos a las personas mediante la divulgación. 


En esto Google jugó un papel fundamental al crear una plataforma específica para que cualquiera pudiera conocer las joyas más valiosas sin verse obligado a viajar a Israel. Además acabamos de hacer una película para que la gente pueda acceder a la historia del hallazgo de estos rollos.  



 -¿Había estado en San Juan?   


-Sí. Estuve participando en la primera edición del congreso. Fue un viaje interesante, pero además con connotaciones emocionales. Tengo un lazo con San Juan, mi padre era albardonero. En esa oportunidad visité el departamento donde había nacido él. Fue cuando me dieron de regalo su partida de nacimiento. Por eso volver es siempre grato. Yo nací en Buenos Aires, en el barrio de La Paternal. Estudié en la UBA y en los '80 me fui a Israel. Pero siempre vuelvo a Argentina, cada vez que puedo. Además soy futbolero, boquense desde la cuna. Y la camiseta argentina siempre me tira. 
 


 -Acaba de cumplirse 25 años del atentado a la Embajada de Israel en la Argentina. ¿Cómo vivió ese suceso?   


-Estaba en Israel cuando ocurrió. Fue un hecho doloroso. No sólo por el pueblo judío. Hubo muertos de distintos credos y nacionalidades.  


Estuve en Buenos Aires para el de la AMIA. Fue un dolor doble, porque además sucedió en Buenos Aires.