Sin importar el frío que hizo en horas de la madrugada, miles de personas participaron de la tradicional peregrinación a la Difunta Correa. En un testimonio de fe verdadera, muchos jóvenes e incluso familias enteras caminaron toda la noche para llegar al santuario ubicado en Caucete.

 

Cientos llegaron con promesas, otros tantos con agradecimientos por los favores concedidos por la Difunta. Caminando, de rodillas y hasta de espaldas, los creyentes subieron las escaleras que conducen a la imagen.