La decisión está tomada y el jefe de OSSE, Sergio Ruiz, ya inició los pasos correspondientes para cumplirla: echar a todas las personas de Obras Sanitarias que cometieron errores y provocaron que cientos de cauceteros sufrieran problemas por una bacteria en el agua que proporciona la empresa estatal.



Por ahora, desplazarán a Oscar Silva, acusado de no haber controlado que la máquina que purifica el agua esté funcionando correctamente, pero en la mira hay al menos otros siete empleados. Hasta ayer aún habían personas internadas por haber ingerido agua no purificada.
 

Los profesionales del hospital de Caucete empezaron a notar que las consultas de personas con gastroenteritis no eran las usuales. En total llegaron a atender desde el jueves de la semana pasada hasta el sábado unas 320.

 

Hoy el presidente de OSSE informará al resto de los medios detalles de lo investigado y de los sumarios que iniciaron.

 

Ayer el Gobierno informó que hasta las 13 “se atendieron en el Hospital César Aguilar 30 pacientes pediátricos, de los cuales 20 presentaron gastroenteritis, con vómito y diarrea. Respecto a los adultos, 18 personas no tuvieron complicaciones”. Desde el día jueves Obras Sanitarias Sociedad del Estado entregó 34.440 botellas de agua para evitar que la gente siguiera tomando del agua con bacterias.

Paralelamente a la asistencia, el Gobierno encaró una investigación para determinar detalles de lo ocurrido. Ayer el presidente de OSSE, Sergio Ruiz, entregó el trabajo al gobernador Sergio Uñac, quien dio la orden desde Canadá donde se encuentra participando de una feria minera: echar a todos los involucrados.

El informe, según Ruiz, “es tajante. Se rompió una bomba dosificadora y eso provocó que no se estuviera inyectando la suficiente cantidad de cloro en el agua”. Se estima que al menos pasaron 48 horas hasta que se dieron cuenta del problema.

El presidente de OSSE aseguró además que “esos aparatos deben ser controlados por el personal que está en la planta de Caucete. Si se rompe inmediatamente los empleados avisan y se repara o se reemplaza, pero no puede estar sin funcionar”.

Según la investigación, el principal responsable por ahora es el jefe de la planta, Oscar Silva, sobre quien ya iniciaron un sumario que terminará seguramente en su cesantía.

Pero puede haber más responsables, ya que según Ruiz, “los ocho empleados que estaban en el lugar pueden terminar igual, ya que si bien Silva era el mayor responsable por ser el jefe, todos tienen bajo su responsabilidad cuidar que esas bombas funcionen correctamente”.

Según fuentes oficiales, el problema despertó bronca en los funcionarios, tanto que provocó la inmediata reacción de Uñac, a pesar de no estar en la provincia. Sobre todo al saber que pudo haber sido de mucho mayor impacto y que todo ocurrió por la impericia de los empleados que ahora están en la mira. Las fuentes no descartan alguna motivación por la maniobra.