Su imagen formaba parte del paisaje habitual de la peatonal sanjuanina desde hace varios años. Las frases que utilizaba para pedir dinero lo convirtieron en todo un personaje.

 

Sin embargo, desde hace unos años, desapareció misteriosamente y nadie lo volvió a ver por estos pagos. Hasta que en noviembre del año pasado, un lector de DIARIO DE CUYO lo encontró en Córdoba, también pidiendo limosna.

 

Peo ahora, el "ayudenmén (sic) que no puedo ver" y "tengo a mi esposa preñada" llegaron a ¡Mar del Plata!