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Acciones comunales

De hacer vino entre amigos a unir productores, la historia de la cooperativa que fortalece las riquezas de Calingasta

La Cooperativa Agropecuaria Entre Montañas nació de una necesidad concreta y desde entonces no dejó de crecer. Hoy reúne a productores de distintas actividades y busca sumar socios para generar servicios y oportunidades en el territorio.

Por Celeste Roco Navea 17 de agosto de 2026 - 08:17

En distintos puntos de la provincia son varias las acciones que se llevan a cabo para cuidar y potenciar la producción local. En Calingasta, por ejemplo, hace más de una década un grupo de amigos comenzó a detectar una necesidad en torno a sus rubros y con el paso de los años las gestiones fueron tan fuertes que terminaron derivando en la Cooperativa Agropecuaria Entre Montañas. Hoy el espacio concentra múltiples actividades y no les cierra la puerta a nuevos productores.

La historia de la cooperativa inició antes de que existiera formalmente como institución. Entre el 2012 y 2013, un grupo de productores vitivinícolas y amigos del departamento comenzaron a notar una necesidad que se compartía. Para la elaboración necesitaban maquinaria que en más de una oportunidad tenía que ser alquilada y elevaba los costos de la producción que era limitada. Comprar cada maquina de manera individual no era una posibilidad con la que todos contaban y entre charlas y reuniones comenzaron a ver la manera de unir esfuerzos para el beneficio de todos.

“Trabajamos así durante mucho tiempo. De hecho, seguimos trabajando así, pero vimos la necesidad de formalizar esta metodología de trabajo”, comentó en diálogo con DIARIO DE CUYO Simón Tornello, uno de los fundadores de la cooperativa y actual presidente de la misma.

Con el paso del tiempo se fueron incorporando otros productores amigos que no eran del mundo del vino, pero que entendían los beneficios de trabajar en conjunto, y tras el asesoramiento legal le dieron forma a la cooperativa que se formalizó en 2023. Desde entonces, la labor ha sido constante, siempre en pos de posicionar la producción de Calingasta, achicando las distancias.

Una cooperativa con múltiples actividades del mundo agropecuario

Aunque la vitivinicultura continúa siendo una de las actividades centrales, Entre Montañas nació con una mirada más amplia sobre la producción del territorio.

Actualmente, entre sus integrantes hay productores de vino, de queso de cabra, hortícolas, personas vinculadas a la actividad ganadera y profesionales independientes relacionados con el sector vitivinícola. También hay proyectos que combinan producción y turismo. Para Tornello, esa diversidad es precisamente una de las fortalezas de la cooperativa. Cada integrante tiene su propia actividad, pero existen necesidades y objetivos que pueden abordarse de manera colectiva.

Una de esas necesidades es llegar a un consumidor por fuera del territorio calingastino. “Hay limitantes que tienen que ver con los vaivenes económicos del país, y creo que todo eso cuando estás lejos cuesta un poco más”, precisó el productor.

La distancia no solo es un inconveniente a la hora de llegar a nuevos consumidores, sino incluso para la regularidad y legalidad de la cooperativa. Tornello explicó que realizar trámites administrativos puede implicar perder una jornada completa solamente en trasladarse hasta el Gran San Juan. Además del costo económico, representa tiempo que los productores dejan de dedicar a sus actividades.

“Esa burocracia es asfixiante para el productor. Además, conlleva costos monetarios y, sobre todo, de tiempo”, subrayó.

Una cooperativa que no tiene techo para crecer

Actualmente, la Cooperativa Agropecuaria Entre Montañas está integrada por 10 socios, mientras que la intención es incorporar nuevos productores. La lógica, explicó Tornello, es que no resulta necesario que todos desarrollen exactamente la misma actividad. Por el contrario, la diversidad puede convertirse en un punto de encuentro para resolver necesidades comunes.

“Mientras más seamos, mejor. Por más que algún socio tenga una actividad puntual, siempre podemos encontrar un punto. Tenemos algunos casos, por ejemplo, logramos gestionar el uso del galpón de empaque que tiene la municipalidad, que es una infraestructura que estaba en desuso, y prestamos el servicio a socios y a otros productores”, planteó.

Más allá de los objetivos productivos, la cooperativa busca contribuir a una mirada más amplia sobre el territorio. Sobre este punto, Tornello explicó: “Tenemos una idea de que el Valle de Calingasta se tiene que posicionar como región. Cada proyecto en particular genera su historia, pero lo que nos reúne es la parte de comunicar el territorio”.

En ese sentido, hay iniciativas que no son impulsadas directamente por la cooperativa, pero que consideran importantes para mostrar las posibilidades del lugar y de las que participan activamente. Entre ellas mencionó la Feria Comunal, como un espacio que permite reunir y visibilizar distintas propuestas de productores y emprendedores calingastinos.

“Hay proyectos que están dentro de la cooperativa que van buscando su lugar en el mercado, se hacen conocer y vamos generando vínculos con diferentes sectores y actividades. Calingasta tiene un potencial enorme y estamos trabajando en ello”, sintetizó Tornello.

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