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SUPLEMENTO

El aceite Familia Saleme volvió a subir al podio en ArgOliva 2026

La aceitera familiar de Cañada Honda, Sarmiento, obtuvo el segundo puesto en ArgOliva 2026 y una medalla de plata en Olive Japan 2025.

Por Lara Carrascosa 27 de septiembre de 2026 - 19:41

San Juan cerró la XV edición de ArgOliva, el Encuentro Olivícola Internacional que se desarrolló del 1 al 6 de septiembre, con una nueva demostración de peso para su industria olivícola: Familia Saleme, la marca de la aceitera Olivícola Pedernal S.A., obtuvo el segundo puesto en la categoría grandes productores internacionales del Concurso Internacional de Aceite de Oliva Virgen Extra “Domingo Faustino Sarmiento”, que se realiza en la provincia desde 2011 y está considerado uno de los ocho certámenes más exigentes del mundo y el más importante de América.

El concurso, evaluado por el Panel de Cata de la Universidad Católica de Cuyo junto a jueces internacionales del Consejo Oleícola Internacional, integró este año la agenda de ArgOliva junto al Concurso Nacional a la Calidad de los Aceites de Oliva Virgen Extra, también patrocinado por el organismo internacional. Entre ambos certámenes se presentaron 80 muestras de 43 empresas, con participación de Argentina, Brasil, España, Grecia, Portugal, Emiratos Árabes Unidos y Uruguay. San Juan, que concentra más del 40% de la producción nacional de aceite de oliva, volvió a ser la provincia que más muestras aportó.

Detrás del logro está una aceitera familiar radicada en Cañada Honda, departamento Sarmiento. Olivícola Pedernal S.A. procesa la aceituna que cosecha en sus propias 320 hectáreas y en las 100 que sumó el año pasado, con el objetivo de renovar la finca con plantas más jóvenes y variedades convenientes para aceite. La familia sanjuanina detrás del negocio, que opera bajo la marca “Familia Saleme”.

Kevin Saleme, nacido en 1994, está al frente de la producción desde aproximadamente 2018. Antes controlaba la cosecha y el abastecimiento de insumos a la fábrica; hoy conduce tanto el campo como la planta industrial, que funciona desde 2010. “Es el negocio de mi papá”, resume sobre una actividad que la familia mantiene desde 1998.

Del granel al envasado

Durante años el negocio principal de la empresa fue la venta a granel a Estados Unidos, su comprador histórico. Recién en 2024 la compañía dio un paso nuevo para el rubro: comenzó a envasar su propio aceite bajo la marca Familia Saleme, hoy disponible en el mercado argentino. La proporción entre exportación y mercado interno sigue, de todos modos, fuertemente volcada hacia afuera: alrededor del 90% se destina a la exportación y el 10% restante al consumo local.

La finca trabaja además con aceituna de conserva para terceros, un segmento que no elabora directamente pero que representa entre el 15% y el 20% de la producción total. El rendimiento promedio de aceituna se ubica, según indicó la empresa, entre 16.000 y 17.000 kilos por hectárea y en aceite de oliva 2.2 tn por hectárea.

Entre las variedades aceiteras se destacan Arbequina, Picual, Changlot Real, Arbosana y Koroneiki, a las que en los últimos años se sumó la Coratina, distintiva de la empresa: el blend Coratina-Arbequina es, según Saleme, el aceite más premiado que produjeron. En conserva trabajan principalmente con Manzanilla.

La aceituna llega a la planta y se vuelca en la tolva de recepción, el primer paso antes de la molienda.

Tecnología italiana y un subproducto que vuelve al campo

La planta cuenta con dos líneas de molienda de la marca italiana Pieralisi, con una capacidad conjunta de 120.000 kilos de aceituna, instaladas desde la puesta en marcha de la fábrica en 2010. En 2025 la empresa casi duplicó esa capacidad. El sistema de extracción es de dos fases —la misma tecnología que usa buena parte de la industria olivícola sanjuanina—, elegido por su calidad y por la menor pérdida de aceite en el proceso. El subproducto de la molienda no se descarta: vuelve al campo como materia orgánica sobre las melgas de olivo, donde además cumple función de mulching para frenar el crecimiento de maleza.

Una de las líneas de molienda Pieralisi, junto a los tanques de acero de la planta de olivícola pedernal.

La fábrica cuenta con certificación HACCP y trazabilidad de todo el proceso, gestionada desde una consola central. Los análisis químicos del aceite se realizan en laboratorios externos, mientras que la planta mantiene un laboratorio propio para medir los rendimientos de extracción. Sensorialmente, describen su producción como de “frutados intensos”, con notas frescas y verdes; el blend premiado, en particular, es “un aceite de primera”, picante y amargo, alejado del perfil suave que predomina en buena parte de la producción sanjuanina.

Antecedentes de podio

El resultado de esta edición no es un debut. En 2024, primer año de participación de la marca envasada Familia Saleme, la empresa ya había obtenido el primer puesto en la categoría grandes productores y el tercero entre los productores internacionales, en Blend Medium, del mismo Concurso Domingo Faustino Sarmiento. En 2025 no hubo ArgOliva —ese año San Juan fue sede del concurso internacional Mario Solinas— pero la empresa sumó, en cambio, una medalla de plata en el Olive Japan 2025, uno de los certámenes de mayor peso en Asia, que en esa edición recibió un récord de 803 muestras de 29 países.

Los logros conviven con un escenario de precios adverso. “El precio internacional bajó de unos 6.000 dólares la tonelada hace dos años a unos 3.500 dólares hoy”, señaló Saleme, en línea con la caída que atraviesa a todo el sector olivícola sanjuanino. Calificó el impacto como “durísimo” y dijo que obliga a la empresa a eficientizar procesos, bajar costos y ser “más efectivos con el trabajo”. “Nuestros costos principales son la energía y la cosecha”, resumió. Frente a la suba de la energía —“altísima” y, según remarcó, un gasto elevado desde hace años y no un problema nuevo—, la estrategia pasa por avanzar hacia energía solar y eficientizar el consumo tanto en la fábrica como en el bombeo de pozos en el campo.

La sombra del acuerdo con Europa

El acuerdo Mercosur-Unión Europea es otro de los frentes que preocupan a la empresa, aunque con un matiz: Saleme considera que el impacto negativo recaería específicamente sobre el segmento envasado, no sobre el granel, al que calificó de “competencia desleal”, los subsidios europeos permitirían que el aceite español llegue a destino más barato que los propios costos de producción sanjuaninos. Sostiene que la calidad del aceite local es superior a la del aceite español, pero admitió que la empresa todavía no definió una estrategia concreta frente al escenario y planteó dudas sobre si la calidad alcanza para competir con los precios de España.

Frente a otras provincias olivícolas del país, en cambio, no percibe grandes dificultades: atribuye al clima y al suelo de San Juan una ventaja de calidad.

De cara a la próxima campaña, la definición de la empresa es clara: priorizar la calidad por sobre la cantidad, si el clima acompaña, sostener el nivel alcanzado y buscar nuevos clientes tanto en el país como en el exterior.

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