El Salón Grazia, en Pocito, fue anoche el escenario de la gala de premiación de la 38ª edición del Concurso Nacional de Vinos Cata San Juan, el certamen de su tipo más antiguo del país. Desde las 20.30 h, el lugar funcionó en dos planos a la vez: puertas adentro, un ambiente de salón, pensado para que los invitados se sentaran a conversar y brindar; puertas afuera, una muestra con todas las etiquetas que compitieron este año, dispuesta para que bodegueros, enólogos y periodistas recorrieran y compararan las botellas antes de conocer los resultados.
La Cata San Juan cerró su 38ª edición con una gala a pura música y degustación
El Salón Grazia de Pocito recibió a bodegas de todo el país en la gala de la 38ª Cata San Juan, con música, degustación y el Gran Oro.
Sillones adentro, vinos afuera
Adentro, el protagonismo fue para los sillones distribuidos en el salón, donde los invitados se acomodaron a disfrutar de la noche entre copa y copa, en un formato más de living que de cena formal. El vino circuló sin pausa desde la llegada de los primeros invitados, y esa misma lógica de barra abierta y recorrido libre se trasladó afuera, donde la exhibición de las muestras funcionó como un paseo paralelo a la ceremonia: cada bodega con su espacio, cada etiqueta a la vista, en una puesta pensada para que el público del sector pudiera mirar y degustar lo que después, adentro, se estaba premiando.
Música y discursos antes del protocolo
La música acompañó buena parte del encuentro y marcó el clima de la primera mitad de la noche: un set a cargo de Higinio puso el fondo sonoro mientras los invitados iban llegando, se acomodaban en los sillones y empezaban a circular entre las mesas. Recién con el salón ya completo tomaron la palabra Matías Blanco, presidente del Consejo Profesional de Enólogos de San Juan, y el ministro de Producción, Trabajo e Innovación, Gustavo Fernández, que se dirigieron al público antes de que arrancara formalmente la entrega de medallas.
A partir de ahí, la premiación se estiró por un tramo largo de la velada. Las comisiones a cargo —integradas por representantes del Consejo y el Centro de Enólogos, parte del jurado de catadores y autoridades del sector— fueron entregando las medallas de plata y oro por orden alfabético de bodegas, un desfile que avanzó bodega por bodega mientras, en simultáneo, se servía vino y catering entre las mesas. Ese cruce entre protocolo y sobremesa fue el que marcó el tono de la noche: mientras se leían los nombres de las bodegas ganadoras, bodegueros, enólogos y funcionarios aprovechaban para socializar, brindar y moverse entre las mesas, en una dinámica habitual de una gala que no vende entradas y convoca únicamente por invitación a representantes del sector.
El show antes del Gran Oro
El momento más esperado, como cada año, quedó reservado para el final. Antes de anunciar los Gran Oro —la distinción máxima del certamen, reservada a los vinos mejor puntuados por el jurado— se cortó por un momento la entrega de medallas para dar paso a un espectáculo con música regional, en sintonía con el leitmotiv elegido para esta edición, “Donde los valles se encuentran”, que buscó reflejar la creciente participación de bodegas de otras provincias en el concurso. Recién después de ese show se retomó la ceremonia y se dieron a conocer, uno por uno, los vinos que se quedaron con el premio mayor de la noche.
Una cata cada vez más federal
La edición 2026 fue, según había anticipado el Consejo Profesional y Centro de Enólogos de San Juan, la de mayor participación federal en la historia del certamen: 90 bodegas y 376 muestras de todo el país. La cifra confirma una tendencia que viene de años anteriores: en 2021 se habían presentado 316 muestras, un 13% más que en 2020; en 2022, un 18% más que en 2021; y en 2024 el concurso llegó a su pico con 383 muestras de 86 establecimientos. La competencia nació en 1988 reuniendo solo a firmas sanjuaninas y hoy convoca etiquetas de Mendoza, La Rioja, Salta, Catamarca, Entre Ríos, Buenos Aires, Neuquén y Jujuy, entre otras provincias, lo que explica por qué la organización eligió este año un lema centrado en el encuentro entre valles vitivinícolas de distintas regiones del país.
La gala también cambió de escenario respecto de otras ediciones: en 2021 y 2022 se había realizado en el salón Palmares, de Chimbas, y en 2023 en el Cruce de los Andes, del Centro Cívico. Este año el turno fue para el Salón Grazia, de Pocito, uno de los departamentos con mayor peso vitivinícola de la provincia, en una velada que, entre música, degustación y la espera del Gran Oro, volvió a reunir a buena parte del sector bodeguero argentino en una misma noche.