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SUPLEMENTO

San Juan apuesta a variedades con licencia para reposicionar a la uva de mesa sanjuanina en el mundo

Tras gestiones con empresas genetistas en un simposio internacional, San Juan proyecta nuevas variedades y abre una convocatoria a productores interesados.

Por Lara Carrascosa 21 de agosto de 2026 - 12:53

El ministro de Producción, Trabajo e Innovación, Gustavo Fernández, junto a funcionarios de la cartera, se reunió con representantes de cámaras y productores de uva de mesa para comunicar los avances del plan de reconversión varietal que impulsa el Gobierno provincial. El encuentro fue posible gracias a gestiones previas entre el Ejecutivo, la Cámara de Comercio Exterior, productores e ingenieros agrónomos.

Buena parte de estos avances se originaron en el Simposio de Viticultura de Uva de Mesa realizado en Chile, uno de los encuentros más relevantes de América en la materia, que reúne a representantes de Chile, Perú, México y Estados Unidos. Allí, una delegación sanjuanina integrada por ingenieros agrónomos, productores, cámaras y funcionarios del gobierno provincial mantuvo reuniones con asesores y con empresas desarrolladoras de la genética de las variedades de mayor demanda mundial.

Según se remarcó desde el sector, la presencia conjunta de los distintos actores de la cadena productiva resultó decisiva para que las empresas de genética se comprometieran a trabajar en la Argentina. Con una de ellas ya quedó pautada una visita a la provincia para el mes de septiembre —aún resta definir la fecha exacta—, con el objetivo de formalizar la metodología para la importación de material vegetal.

Variedades licenciadas, la puerta que estuvo cerrada

El esquema de incorporación se apoya en variedades protegidas por sistemas de regalías (royalty), con pagos anuales a las empresas titulares del desarrollo genético. Hasta el momento, salvo por algunas hectáreas incorporadas bajo la modalidad de licencia en la década de 1980, la Argentina no había logrado traer variedades diferenciadas, en parte por las restricciones a la veda del sector y por dificultades macroeconómicas que alejaron a las empresas genetistas de los productores locales.

El cambio de escenario apunta a resolver una limitación estructural: las variedades que hoy se cultivan en la provincia —mayoritariamente rosadas o con semilla— ya no responden a lo que demandan los mercados externos ni el consumo interno, que exige fruta blanca, sin semilla y con buena aptitud de tránsito y conservación. Esa brecha explica, según se indicó, la pérdida de superficie que sufrió el cultivo en los últimos años: San Juan llegó a superar las 5.000 hectáreas de uva de mesa, con exportaciones que rondaban los 5 millones de kilos, un área que fue decayendo frente a la competencia de Brasil y Chile, países que colocan sus variedades a precios sensiblemente superiores en el mercado interno argentino.

Financiamiento y convocatoria a productores

El Ministerio dispondrá de distintas líneas para acompañar el proceso de recambio. En paralelo, se abrió una convocatoria dirigida a los productores interesados en sumarse al proceso, a través de un formulario en el que deberán consignar la superficie disponible, el tipo de suelo, la zona y los antecedentes de sus fincas y viñedos en la producción de uva. Esa información permitirá dimensionar la demanda y avanzar en las conversaciones con las empresas de genética.

El proceso de incorporación de las nuevas variedades también contempla un circuito normativo previo, que involucra a SENASA y al INASE, además del fortalecimiento de una cámara del sector y la reorganización de una empresa de genética abocada a la custodia de las plantas.

“Una bisagra en la refundación de la viticultura sanjuanina”

Al finalizar la reunión, el secretario de Agricultura, Ganadería y Agroindustria, Miguel Moreno, señaló que “entre los presentes coincidimos en que estas medidas marcan una bisagra en la refundación de la viticultura sanjuanina”. El funcionario recordó además que la provincia “fue pionera, ya que tiene productores con los know how necesarios” y continúa siendo la principal exportadora de uva de mesa del país.

Por su parte, el director de Desarrollo Vitivinícola, Juan Carlos Hidalgo, explicó que la incorporación de las nuevas variedades implica el pago de un royalty, un esquema ya extendido en los principales países productores de uva de mesa. “En los países que son los principales productores del mundo en uva de mesa, como Perú y Chile, el 75% de las variedades que exportan son variedades licenciadas”, indicó.

Asistencia técnica y una meta puesta en 2027

El acompañamiento a los productores no se limita al financiamiento. Según se indicó, las propias empresas de genética brindarán asistencia técnica y capacitación en el terreno, dado que tienen interés directo en que los proyectos funcionen: son ellas las que definen los sitios de plantación más productivos según el conocimiento que tienen de la región, en articulación con el aporte técnico de la provincia.

El plan se enmarca además en una iniciativa paralela ligada al jugo concentrado de uva, otro de los productos que el Gobierno provincial busca diferenciar de la actividad estrictamente vitivinícola. En ese sentido, ya tiene estado parlamentario un proyecto de modificación de la Ley de Impuestos Internos para incorporar al jugo concentrado como insumo apto para bebidas de fabricación nacional. A la par, un laboratorio provincial trabaja en la multiplicación meristemática de nuevas variedades destinadas a la producción de pasas.

El horizonte fijado para consolidar la reconversión varietal de la uva de mesa es 2027. Se trata, de todos modos, de un proceso gradual: restan definir aspectos normativos que se vienen trabajando desde hace más de un mes junto con organismos nacionales, además de los requisitos sanitarios y documentales que exige el ingreso de material vegetal al país.

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