“Que los chicos sepan que vale la pena vivir”
-Uno transmite lo que puede. Yo a los jóvenes les hablo de que vale la pena vivir, es un título hermoso, máxime en la Argentina, a pesar de todo, de la desilusión, la desesperanza y la desorientación que tienen a veces. Creo que el futuro está acá. Hace unos años les hice una encuesta a los alumnos de 4¦ año, de 16-17 años. Les pregunté qué es lo que más les gusta hacer y me respondieron dormir. Entonces me propuse demostrarles que con 16 años tienen que comerse la vida, tienen mucho para hacer.
Además, en este país tenemos tenemos personajes valiosísimos, que están triunfando en el mundo. Ellos deben ser el ejemplo.
-Yo les digo que tienen que tener fe y creer porque son hijos de Dios y tienen sobre ellos, la protección y la tutela de Jesús. Segundo porque pertenecen a este país maravilloso. Pocos saben a ciencia cierta que gran país es. Y tercero, porque
son jóvenes y tienen un proyecto de vida en sus manos. Ellos tienen que saber que la felicidad no se compra en el kiosquito de la esquina, se lleva dentro de uno. En realidad, ¿sabe de donde viene la felicidad? Teniendo claro de donde uno viene y hacia donde quiere ir. Yo les digo que disfruten de la vida, sabiendo que hay responsabilidades. Les digo a los papás, que los chicos tienen que ir a los boliches, pero como personas maduras, sabiendo que puede decir no ante los peligros y amenazas. No ir como una persona sin criterio, a la que la llevan adonde quieren de la nariz. Tampoco pueden ir pensando en que van a hacer cualquier cosa, total los padres van a venir en su ayuda. No, hay un momento en que los padres no van a entrar con una linterna, en medio del humo y del amuchamiento a buscar a su nena. Cada uno tiene que hacerse cargo de lo que hace. Para eso, antes deben haberle enseñado los principios básicos de la vida. Y entonces puede vivirla con libertad, espíritu crítico y capacidad de reflexión.