MANO DE OBRA: Este sector es muy importante para toda la economía sanjuanina.

Si bien desde el 2015 se han registrado aumentos considerables de las importaciones de este producto, la preocupación radica en que precisamente es una especialidad de la Región de Cuyo (con San Juan, Mendoza y La Rioja como representantes). Allí se puede producir con excelente calidad y diferenciación, y de manera competitiva en cuanto a los máximos estándares internacionales. Además, es uno de los subproductos tomatados donde más agentes involucra en la cadena de valor agregado, entre mano de obra, productores, industrias y proveedores de bienes y servicios, teniendo un alto impacto social y económico en la región.


Desde la Asociación Tomate 2000 están estudiando concienzudamente este tema de vital importancia para la actividad. Ellos, en contacto directo con Suplemento Verde de DIARIO DE CUYO, ofrecieron un análisis de situación.


Las importaciones de productores industriales de tomate, en cuanto a trozado o cubeteado, se han mantenido casi constantes en los 2 millones de kg por año, en los últimos 4 años. Estas importaciones provienen principalmente de Turquía y su principal, sino único importador, lo utiliza como un ingrediente para elaborar productos de mayor valor agregado. Por el contrario, los productos industriales de tomate entero pelado han aumentado casi exponencialmente desde el 2014, con una variación anual del 146 % en el 2015, 971 % en el 2016 y 187 % en el 2017, llegando a importarse 10 millones de kg netos este último año.

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Al analizar la evolución de los precios implícitos de importación se puede apreciar la tendencia a la baja de los precios de ambos productos en los mercados internacionales. En el caso específico del tomate entero pelado, una especialidad nacional, esto significó 15 millones de kilos de tomate frescos y 193 ha, menos (en el marco de buena competitividad) de producción nacional, que fueron remplazadas por las importaciones; una tendencia que enciende la luz de alarma.


En las importaciones de pasta de tomate en el país, siendo notable una variación anual del 87 % del 2015 al 2016, pero luego una baja del 28 % con respecto al 2016, en el 2017. Este salto importante de las importaciones del 2015 al 2016, marca un importante remplazo de producción nacional de este producto.

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En cuanto a estadísticas, no hace más de 10 años Argentina exportaba productos agroindustriales de tomate entero pelado a una gran cantidad de mercados internacionales como Reino Unido, Australia, Brasil, USA, Japón, Sudáfrica, Nueva Zelanda, Angola, Chile, Uruguay, y varios países más.

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Para saber más: Dirigirse a calle Rioja 1550, Oficinas 5 y 6, Mendoza, Argentina. 5500 CP. Tel-Fax: 054-261-4257073. E-mail: [email protected] Web: www.tomate2000.com.

TECNIFICACIÓN: en los últimos 10 años se ha incorporado maquinaria extranjera.

Propuestas

Una medida que podría ayudar a paliar la situación del sector es mejorar los niveles de reintegros
en estos productos para mejorar los incentivos a la exportación. Sobre todo en los productos de tomate entero, pasta y salsa de tomate en sus distintas modalidades de expedición. Los niveles actuales varían entre los siguientes porcentajes de reintegro: 6, en tomates preparados o conservados: 5,5-6 en tomates en trozos o enteros preparados (según envases menores o mayores de 2,5 kg); 5,5 para jugos de tomates preparados;

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4,5-6 para pasta, puré o concentrado de tomate preparados (según envases menores o mayores de 2,5 kg); 6-7 en jaleas o mermeladas de tomate (según envases menores o mayores de 2,5 kg); 6 para jugos de tomate y también 6 % para todas las salsas de tomate (en envases menores o mayores de 1 kg).


Adicionalmente, desde hace meses que se espera la implementación del valor de referencia
prometido de 0,78 USD/kg a las importaciones de productos agroindustriales de tomate entero pelado que permitiría cuidar el sector de las importaciones que ingresan al país, con precios más bajos, aprovechando muchas veces los subsidios que reciben en sus países de origen (UE).


Por último, es necesario financiamiento accesible al sector productivo para acabar con la brecha entre el paquete tecnológico que se propone y lo que el productor finalmente termina aplicando, para que, de esta manera, a través de inversiones en tecnificación y mecanización el productor pueda ganar en eficiencia y productividad, siendo más competitivo.

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