Mientras China siga creciendo, alimenta la burbuja en que parecieran haber entrado los metales industriales como el cobre, que la semana pasada alcanzó el máximo de cotización de este año. El metal rojo llegó a los 6.679,75 dólares la tonelada, como no lo hacía desde el 29 de septiembre del 2008. Sin embargo, los analistas internacionales aconsejan prudencia a los inversores, porque el resto de las potencias industriales no acompañan la demanda con el mismo vigor que el gigante asiático.
El cobre sigue subiendo pero recomiendan cautela
La alta demanda china (cuya economía se recupera vertiginosamente) no es acompañada por el resto de las potencias industriales.
La misma agencia internacional informó que los inventarios de cobre subieron en 3.000 toneladas para totalizar 367.075 toneladas, el mayor nivel desde mediados de mayo que marca un crecimiento del orden del 40 por ciento contado desde julio.
Las reglas de la oferta y la demanda explican el resto: si abunda el material, el precio debiera tender a la baja. Sin embargo, por ahora el cobre sigue su carrera ascendente.
Entre otros motivos, citan el hecho de que las bolsas mundiales han subido en los últimos días, tras la difusión de resultados corporativos favorables. Al recomponerse la confianza en el mercado bursátil, inmediatamente se proyecta una mayor demanda de metales industriales a futuro.
La tendencia del cobre se reflejaba al cierre de la semana pasada en otros metales industriales como el aluminio, que subía 26 dólares a 1.992 dólares la tonelada; el níquel, que se cotizaba a 19.530 dólares desde los 19.200 de la víspera; el zinc, que se negociaba a 2.281,50 dólares la tonelada desde 2.250 y el estaño, que avanzaba a 15.250 dólares desde 15.000, según difundió Reuters.