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La luna y el jardín

El poder del satélite

Verdad o mentira, muchos expertos garantizan que las leyes de la gravedad y las diferencias de la luz emanadas en las diferentes fases de la luna influyen en la tierra, y el espacio jardín no queda fuera de esta teoría respondiendo a sus cambios.
Por Colaboradores Diario de Cuyo 2 de noviembre de 2014 - 00:00

Hay quien cree en la influencia que ejerce la luna en nuestra vida, mientras que otros se ríen incrédulos cuando se hablan de estos temas. La Luna es el único satélite natural de nuestro planeta, en tamaño tiene el quinto lugar en el Sistema Solar, pero es el satélite más grande en proporción al tamaño de su planeta. El gran volumen de la luna, hace que su gravedad sea determinante en muchas actividades. Un buen ejemplo de esta afirmación son los océanos, cómo cambian las mareas. También es dicho popular como incide en la plantación de los cultivos, seguida por agricultores desde la antigüedad.

Existe todo una especie de manual de cuándo y como cultivar teniendo en cuenta las distintas fases lunares. Al mismo tiempo que desplaza en los mares miles de toneladas de agua (mareas), hace que la savia de las plantas ascienda o descienda. En la fase lunar comprendida entre creciente y luna llena es cuando las plantas tienen mayor concentración de savia en la parte aérea y presentan una mayor dinámica en su circulación. Parece ser que debido a esto, el plenilunio provoca el crecimiento en altura de las plantas, y la luna menguante y nueva concentra la savia en las partes subterráneas. Por estos motivos la influencia de la luna interviene en la fotosíntesis y en la germinación.

La luna que vemos en el cielo cambia en dos aspectos: La altura y la forma

Características de cada fase

Luna creciente

En esta fase la savia va ascendiendo a la parte aérea. Todo lo que sembremos en esta fase crecerá rápido, tendrá un aumento del rendimiento y una mayor hidratación de los tejidos, pero a la vez una menor resistencia a las enfermedades. Proporcionalmente crecerán poco las raíces y mucho el follaje.

Luna llena

Es cuando mas savia tienen los tejidos aéreos de las plantas y menos los subterráneos. Se da un crecimiento rápido del follaje y una menor fructificación.

Esta fase lunar, estimula la proliferación de patógenos.

Luna menguante

En esta fase la savia va bajando a las partes subterráneas. Aumenta la salud y vitalidad de la planta, retarda el desarrollo vegetativo, pero aumenta la fructificación. Cuanto más cerca de la primavera estemos, este hecho es más notable.

Luna nueva

No es una etapa muy propicia para actividades que no sean el desmalezado de adventicias. Es más aconsejable las tareas de mantenimiento de maquinaria e infraestructuras.

En vísperas de cualquier solsticio, ya sea el de verano (21 ó 22 de junio) o el de invierno (21 ó 22 de diciembre), las especies que se planten van a resultar muy sensibles a la subida a flor.

En plantas normales podar en creciente favorece en general el rendimiento productivo. Todo lo podado en menguante crece lentamente. Las ramas sarmientos y cañas cortadas en esta fase, son mas resistentes

Siembra en creciente los productos de fruto y desarrollo aéreo excepto aquellas que se puedan espigar o granar a causa del calor, que deberán sembrarse en fase de luna menguante. Sembrar en menguante y plantar vegetales de los cuales aprovecharemos las flores, frutos y semillas.

Se dice que hay varios días en que el trabajo con la tierra y las plantas no es conveniente

Nodos lunares: 2 ó 3 días al mes en los que la luna corta el plano de rotación de la tierra alrededor del sol.

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