Salud. Las enólogas Alicia Barceló, Natalia Oliver, Natalia Páez y María Elena Zeballo representaron a sus colegas.

Texto: Lic. Adrián Alonso
Fotos: Marco Carrizo

Sin maquillaje en sus palabras, pasión por lo que hacen y con los argumentos a flor de piel, un grupo de mujeres enólogas, actuales protagonistas de la vitivinicultura sanjuanina, dejaron sus labores y familia y se reunieron con Suplemento Verde de Diario de Cuyo en el Consejo Profesional de Enólogos para debatir sobre el rol femenino en la "Industria Madre" de San Juan.


Es que el próximo 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, también llamado Día Internacional de la Mujer, establecidos por las Naciones Unidas reconociendo la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad. La primera celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora tuvo lugar el 19 de marzo de 1911 en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza.


En Argentina y en los últimos 20 años, la inclusión de enólogas en el ámbito vitivinícola ha sido sustancial, no solo a la hora de manifestar sus habilidades y criterios en la toma de decisiones, sino también en la concepción de vinos y productos pensados y elaborados para la mujer

Un alto en el debate "para el Verde" realizaron las profesionales del vino en el Consejo Profesional de Enólogo.


 

Las agasajadas



En representación de un número cada vez más nutrido de mujeres enólogas asistieron convocadas con la ayuda de la enóloga Patricia Sánchez y el enólogo Marcelo Ureta:


* María Elena Zeballos, con casi 30 años de ejercicio de la enología en diferentes bodegas, actualmente es vice directora de la Escuela de Enología de San Juan.


* Natalia Páez es licenciada en enología y viene del mundo de las bodegas aunque actualmente se desempeña profesionalmente en el Instituto Nacional de Vitivinicultura.


* Alicia Barceló, con una amplia trayectoria en importantes firmas vitivinícolas locales, actualmente comercializa servicios enológicos para la firma Juan Messina.


* Natalia Oliver, se desempeña desde más de una década en el laboratorio de la firma francesa Pernod Ricard en Bodegas Graffigna.


Comenzaron destacando el amor filial que genera el vino señalando: "Comencé trabajando en la actividad y hoy es algo que me genera pasión por lo que hago", agregando "hoy no lo podría dejar. Es un trabajo que amo mucho".


Pero enseguida "encendieron la mecha": "es un trabajo en el que existe mucha rivalidad entre hombres y mujeres. Es difícil llegar a hacer una carrera y que te escuchen a la hora de la toma de decisiones. Es difícil, pero no imposible".


Pero enseguida afirmaron: "tal vez nos cuesta un poco más que a los hombres, pero al igual que ellos, hay que caminar la bodega y saber ganarse el respeto. Aprender de la gente. No ser jefe, sino líder transformador".


Recordaron muchas anécdotas acerca de su inclusión y destacaron: "Al principio nos cuesta, pero con los años nos consultan como a cualquier profesional".

Al paladar

Coincidieron en afirmar "las ventajas de la mujer en cuanto al análisis sensorial de los vinos respecto del hombre son muchas", explicando que "se debe a nuestros múltiples roles. Nosotras vamos más a la verdulería y al supermercado. Nos gustan también observar y comparar los colores en todos los ámbitos de la vida y nos gustan mucho los perfumes, aunque éstos y el lapiz labial deben evitarse a la hora de degustar".

Política

Finalmente y a la hora de hablar de política vitivinícola destacaron el "apoyo provincial en un sector donde falta mucho por hacer para ganar frente a bebidas sustitutas. Necesitamos por un lado clarificar los costos, reducirlos a lo largo de toda la cadena y por otro volver a instalar inteligentemente el vino en la mesa de todos los días, como lo tenían acostumbrado nuestros abuelos".


"El vino, es el alimento más controlado que, comparado con otras bebidas, encierra el cariño y el esfuerzo de la gente en la poda de la vid, la cosecha del racimo y la tarea comercial. Merece más apoyo nacional".