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Impactos en la macroeconomía

Fuertes restricciones en el mercado de vinos argentinos

Lo revela un informe con fines informativos sobre la vitivinicultura argentina presentada por la División Vinos del Banco Supervielle.
Por Redacción Diario de Cuyo 14 de junio de 2019 - 00:00
La mala situación actual de mercado de vinos explica la caída de precios de la uva en la temporada 2018/2019 luego de años de elevados precios inducidos por muy malas cosechas.

En 2018 se consumió menos de la mitad de vino que en 1991, claramente se trata de una caída estructural agravada en los últimos años por variables de contexto económico.

  1. Aceleración inflacionaria: degrada el ingreso de los consumidores, en especial los de menor poder adquisitivo y provoca cambios en la canasta de consumo. Mientras menor es el ingreso menos indispensable es el vino.
  2. Caída del ingreso: desde 2013 el ingreso medido por el poder adquisitivo del salario cayó un 14% mientras que el consumo de vino embotellado disminuyó un 19%.
  3. Tasa de interés: la inmovilización de stocks tiene como costo alternativo la tasa de interés lo que provoca una disminución de los mismos con efecto sobre los precios. El impacto es mayor mientras menor es el valor agregado del producto.

 

  1. Los de menor cotización redujeron considerablemente su precio lo cual lo se colocó en una situación más competitiva frente a la cerveza aunque esto no alcanzó para detener la caída de consumo y esa franja tuvo considerables caídas de facturación.
  2. Los vinos embotellados de mayor precio lo redujeron también pero fueron menos agresivos y mostraron aumentos de consumo lo cual redundó en un aumento de facturación.
  3. Un análisis detallado de lo que sucedió con una muestra de 1.800 marcas de vino da cuenta que sólo 92 aumentaron la facturación, unas 1.500 la mantuvieron y el resto la redujo, aunque éstas últimas representan el 78% del volumen total.

 

  1. Corresponden a casi todas las franjas y casi todas bajaron su precio en relación a la inflación aunque algunas lo aumentaron lo cual muestra que esta variable no fue la decisiva para su éxito.
  2. Hay varias bodegas líderes pero también aparecen otras que son pequeñas lo cual demuestra que el tamaño no fue determinante.
  3. Las marcas pertenecen a 15 bodegas y no todas son antiguas en el mercado.
  4. El fenómeno parece mostrar que la novedad y la relación calidad/precio fueron los que guiaron el cambio de consumo y el éxito de ventas lo cual debe ser especialmente tenido en cuenta en un mercado con una elevada rivalidad competitiva.

 

 

Bodegas en Argentina

> Deterioro de rentabilidad

La facturación total del sector cayó en 2018 un 5% como combinación de una disminución de casi un 10% en el mercado doméstico y un incremento del 6% en la exportación. Un salto exportador puede ubicar la facturación total del sector un 4% por encima de la de 2018 y revertir así una caída de tres años consecutivos.

Las empresas que producen y venden vinos argentinos se posicionan adecuadamente de acuerdo al rango de precios en el que pueden operar y sus volúmenes se ajustan a ese posicionamiento.

Existe aún una gran concentración de empresas en una posición intermedia que no les permite elevar su rentabilidad por efecto del precio o por efecto de las economías de escala.

La rentabilidad de las bodegas medidas por el Ebitda es baja y cayó en los dos últimos ejercicios y se ubicó en el 15% de las ventas. Dos razones explican la caída: aumento sustancial del precio de la materia prima y un muy mal contexto macroeconómico.

Los gastos en personal influyeron en la rentabilidad y pasaron de representar alrededor del 50% del costo total en relación a las ventas subiendo unos 8 puntos en relación a años anteriores.

Además del riesgo de invertir en Activos Fijos hubo una fuerte exigencia de inversión en Activos Corrientes. Los inventarios pasaron de 121 días cinco años atrás a 138 días en el último ejercicio.

El sector financiero, además de haber disminuido su cuantía de préstamos se enfrenta a que muchas de sus empresas clientes han disminuido su capacidad de endeudamiento ya sea por crecimiento de los préstamos en años anteriores o por un deterioro de la rentabilidad de sus activos.

En los próximos años una mejora en facturación puede beneficiar la rotación de los activos y un menor precio de la materia prima la rentabilidad operativa con lo cual mejorará la capacidad general de endeudamiento para poder crecer. 

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