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Historia de vida / El proyecto textil de Belén Coria

La “despeinada” de los dulces sueños

Empezó pintando mujeres de cabelleras revueltas, luego de haber atravesado un cáncer de mamas. El año pasado, esas pinturas se hicieron estampa en la tela de prendas para dormir. Ahora va a iniciar la segunda tirada de camisones. Cada cierta cantidad de prendas vendidas, dona uno a una paciente oncológica para regalarle un poquito de bienestar.
Por Paulina Rotman 29 de mayo de 2021 - 00:00

bajoneada o entregada. También tiene que ser algo que se disfrute. Por eso quise incluir mis dibujos de mujeres despeinadas como símbolo de que estar despeinada puede ser algo lindo, que tenga que ver con el ir para adelante, luchando contra lo que la vida nos pone en el camino. Estar despeinada quiere decir que el cuerpo sigue vivo y que las células siguen trabajando y se va acomodando", explica la emprendedora que todavía no se anima a coser ella misma sus camisones, mucho menos por tratarse de grandes cantidades. Es por eso que recurrió a la ayuda de la diseñadora gráfica mendocina Valeria Lauretti, que le dio forma gráfica a sus dibujos de las cabelleras despeinadas para ser serigrafiados en cada prenda (con este sistema artesanal se asegura que no los afecten los lavados), la diseñadora de indumentaria Tania Viglione es quien la orienta y la ayuda con el diseño de las prendas y su equipo de costura quien las lleva adelante. Belén aportó la idea, la iniciativa, el elegir las mejores telas y por supuesto, sus inigualables personajes. También, cuando se podía transitar sin tantas restricciones por el covid, el delivery puerta a puerta, especialmente para quienes han sido beneficiarias de sus donaciones.

MultifacéticaMultifacética. Belén es artista (detrás se puede ver uno de los cuadros de sus Despeinadas)
y creativa emprendedora de su proyecto de camisones, que combina con su rol de mamá de Juan y Lucía, pareja, hija, hermana, amiga y experimentada paciente para quien necesite escuchar su historia.

Mendoza. Trabajaba en la televisión de San Juan, entre otros espacios. Hasta que una "bolita" en su mama derecha que fue creciendo a pasos agigantados le jugó una mala pasada que implicó someterse a mastectomía (de su mama enferma y de la otra, por prevención), vaciado ganglionar, quimioterapia, rayos y como parte del tratamiento aplicaciones de medicación en la panza, entre otras acciones para vencer el cáncer y muchas secuelas como la colocación de prótesis, caída del pelo, una delgadez extrema.

Facebook -bajo el nombre "Blog de Blencha"- algunos momentos de su tratamiento, momentos buenos y también de los malos. Su objetivo era, en principio, descargarse y explicarle a los suyos lo que vivía, pero por esas cosas de las redes y de la conectividad o la globalización, o como se llame, sus textos cargados de sensaciones llegaron a miles de personas desconocidas que sentían empatía con cada palabra, que se emocionaban con sus dichos y no podían dejar de identificarse con ella. Ese era su "cable a tierra" y su conexión social.

Singer que por años tuvo guardada en su caja original. Así fue como hizo un taller en El Pasillo y pese a que luego de esa experiencia interesantísimas para ella, solo cosió monederos, algunas bolsitas de tela multiuso y algunas cartucheras, fue el puntapié inicial para reencontrarse con su gusto por las telas y con las habilidades para tejer y coser heredada de abuelas y tías.

oncológica. De la primera partida, logró regalar media docena. ¿Cómo lo hizo? Fue tal la vorágine por la venta que no tuvo tiempo real para llegar hasta el servicio de algún hospital para confeccionar un listado. "Sencillamente le pedí a mi oncólogo que me contactara con sus pacientes que necesitaran un mimo. El único requisito era que fueran mujeres en tratamiento para que el camisón les llegara en un momento de franca necesidad. Con los nombre que él me dio hice un sorteo, con papelitos que yo fui sacando de una bolsa. Llamé a cada una, les conté mi idea y les llevé el camisón a estas felices y sorprendidas ganadoras. Fue un momento tan lindo y significativo para mí y para cada una de ellas. Ahora quiero redoblar la apuesta y donar muchos más camisones. En esta segunda tanda pretendo hacer más que lleguen a más despeinadas", explica la emprendedora que se ha empeñado en que el proyecto textil crezca y pueda seguir donando camisones para hacer sentir especiales a las receptoras. Ella sabe, por propia experiencia, lo importante que es eso. Y la fortaleza que da, un cariño desinteresado y lleno de afecto.

mirá, mirame como estoy hoy, luchá que todo va a estar bien, si hasta yo tuve una hija después del cáncer y ahora no paro. Todo esto es esperanzador", reflexiona Belén, en voz alta, casi como diciéndoselo a sí misma también. 

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covid), pijamas, batas, remeras para hombres, remerones de mujer. Es más, como sus límites están guiados por sus deseos, hasta proyecta fundas, sábanas y almohadones con las despeinadas como impronta.

packaging muy delicado: unas bolsitas de tela, con todos los detalles, como un moñito con corazones de crochet, hechos a mano, especialmente para este producto tan femenino.

Solidaridad hecha camisón. Uno de los objetivos de Belén es que sus prendas lleguen a
mujeres que necesiten un mimo, para superar quimios, rayos y los tratamientos invasivos que impone el cáncer.quimios, rayos y los tratamientos invasivos

quimio, justamente cuando me empezó a crecer el pelo. Fue tal el caos, la revolución que sentí que me sentía despeinada, descolocada, ni siquiera me había pasado eso cuando se me cayó. Te crece un pelo diferente, que tiene que ver con tanto transformación física. Ahí hice catarsis a través de estas pinturas que hablaban por mí. Con el tiempo pude entender que estar despeinada tiene que ver con estar viva, con que el cuerpo sigue activo. Y por supuesto, llegué a la conclusión que todas las mujeres nos despeinamos y que no es nada malo estar despeinada", resume, feliz de su obra y su filosofía.

 

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