Germana. La Bagger 228 trabajó durante décadas en el yacimiento de lignito alemán que será convertido en un lago artificial cuando finalice la explotación.

 

La mina alemana Garzweiler es una de las operaciones a cielo abierto más grandes que existen en el planeta. Su enorme riqueza en lignito y la gran cantidad de décadas que lleva funcionando la llevan a poseer actualmente una asombrosa extensión de 48 kilómetros cuadrados. La compañía operadora planea extraer un total 1,3 millones de toneladas de lignito (carbón mineral) del yacimiento, el cual será llenado con agua de los ríos aledaños una vez que concluya la explotación. La obra de remediación del gran agujero que dejará el trabajo minero significará la creación del segundo mayor lago de todo el continente europeo. Los estudios realizados hasta el momento indican que el gran hoyo servirá para la creación de un espejo de agua artificial que dará vuelta la proyección industrial de la zona, apostando por otras aristas como turismo y recreación.  Según los datos oficiales de la compañía, la mina comenzó a explotarse en 1985, y cuando se agotaron los recursos de la zona 1, comenzaron a trabajar en la zona de Garzweiler II, la cual inició sus labores en 2006 y planea extenderse por lo menos hasta 2045, cuando comenzará a gestarse más concretamente el trabajo de finalización. 


La magnitud del territorio que ocupa la mina es tal, que necesitó de la fabricación de la excavadora más grande del mundo para poder operar. Aunque actualmente no se encuentra en funcionamiento, la conocida Bagger 288, fue la máquina móvil de minería para cielo abierto más grande del mundo. Por su potencia, extensión y peso, superó las 13.500 toneladas de la correa transportadora que la NASA construyó para llevar el trasbordador espacial y cohete Saturn V. La Bagger 288 fue construida específicamente para el trabajo de eliminación de escombros de la minería del carbón en la “Hambach stripmine” en Alemania. Su capacidad le permitía excavar 240.000 toneladas de carbón al día, lo que equivale a un campo de fútbol excavado hasta 30 metros de profundidad, posibilitando el transporte de 2.400 vagones de carbón diarios. La mega retroexcavadora poseía 220 metros de largo y aproximadamente 96 metros de alto, casi el doble de altura que el Campanil de la Catedral de la Ciudad de San Juan. A su vez, la gran estructura necesitaba 16,56 megavatios de electricidad (externa) para funcionar y podía desplazarse de 2 a 10 metros por minuto, ya que su chasis se soportaba sobre tres filas de cuatro conjuntos de zapatas de oruga de 3,8 metros de ancho, cada una. 

 


La antecesora española


El 31 de diciembre de 2007 se puso fin a la actividad de la mina gallega de As Pontes (La Coruña). Durante 31 años se consolidó como la explotación más grande a cielo abierto de España y llegó a emplear a más de 5.000 personas. Luego de su cese, la empresa operadora comenzó con las tareas de remediación, las cuales consistieron en invertir 35 millones de euros para inundar la mina con 547 millones de metros cúbicos de agua y así construir el lago artificial más profundo del continente europeo. Para llenar el antiguo open pit, al margen del agua de la lluvia, se construyó un canal de 3 kilómetros de longitud que llevara parte del caudal del río Eume al nuevo lago.