"Debemos mejorar la sociedad para mejorar la política", afirmó el doctor Salvia en San Juan.

 


Foto: Maximiliano Huyema

El estudio de las desigualdades sociales es un concepto cada vez más importante en el mundo de los agronegocios, el marketing alimentario y el liderazgo digital del siglo XXI así como en el diseño, ejecución y control de las políticas públicas. Así quedó en claro el pasado viernes 17 de agosto en la Universidad Católica de Cuyo en conferencia sobre el "Observatorio de la Deuda Social Argentina: antecedentes, experiencias y desafíos de su aplicación en la Provincia", a cargo del doctor Agustín Salvia.


Salvia es investigador principal del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología -Conicet- como especialista en desigualdad, pobreza y mercados de trabajo. Investigador Principal, Conicet; y es director de investigación, del Observatorio de la Deuda Social Argentina, UCA desde el año 2003; entre otros destacados roles y Autor de Deudas sociales en la Argentina pos reformas. Algo más que una pobreza de ingresos. Suplemento Verde de DIARIO DE CUYO dialogó con este destacado estadista:



- Doctor Salvia, ¿qué debemos entender por deuda social?

- Nuestra perspectiva pone el acento en las privaciones injustas. Aquellas carencias en poblaciones que no encuentren los recursos ni las posibilidades de desarrollar sus propias capacidades humanas de integración social.


¿Por qué digo injustas? Porque violentan derechos humanos o de las personas fundamentales; como los que dicta nuestra Constitución Nacional y los pactos internacionales a los que adhiere y por ende nuestro estado está obligado a proteger como el derecho a la vida, a la educación, la salud, una vivienda digna, un trabajo decente y aspectos que hacen al sustrato material y social considerado en el mundo como piso civilizatorio.


No es posible la existencia de personas con este mínimo civilizatorio garantizado. Cuando no tienen esos derechos garantizados, están limitadas las posibilidades de desarrollo de las personas y de integración social. Entonces se producen procesos de desigualdad de malestar y conflictividad y de injusticia social.


Sin embargo la distribución del ingreso, la distribución de los recursos productivos o la distribución de los recursos sociales y políticos, no están prorrateados equitativamente para hacer que los sectores más vulnerables logren tener garantías para el ejercicio de esos derechos.


-Un observatorio Social, ¿es una amenaza o una herramienta para un gobierno, político o un empresario?


Para algunos políticos pude ser una desgracia. Sobre todo para aquellos de la política chiquita partidaria y electoral, del día a día o la coyuntura. O quienes construyen consensos mediante acuerdos espurios. Obviamente un observatorio social da cuenta de que todo lo que se hace no siempre sirve para garantizar o cumplir con lo que se dice que se está haciendo.


Cuándo un político, estado o gobierno tiene una vocación transformadora de la realidad social a la que gobierna, necesita de un observatorio como una herramienta estratégica para diseñar su acción, monitorear lo realizado y poder así medir y corregir resultados.


-En este sentido el periodismo debe jugar un papel clave entonces...


-Sí, un periodista tiene más libertad de acción que un político, siempre dependiendo de quién o qué público logre el periodista lo lea o escuche más allá de la noticia.


Un observatorio, entonces, le sirve a la sociedad ya que el periodista es importante para instalar temas en la agenda pública y debatir realidades, ideas y construir consensos de acción social oportunas en base a esta información obtenida con carácter científico y no sobre la especulación o el interés de un político de resaltar u ocultar una realidad.


-Para usted entonces es bueno que la Iglesia Católica de San Juan cuente con este tipo de observatorios.


Sí, no sólo porque necesitamos mejores dirigentes y para ello consolidar una sociedad que demande mejores dirigentes. Para ello necesitamos de la información necesaria para poder accionar cambios favorables, necesitamos la información de rigor científico que en algunos aspectos pude ser molesta pero que, sin en esa información, no se puede tomar conocimiento ni planificar las acciones necesarias para mejorar la sociedad.


En este sentido la propuesta innovadora en la que trabaja la Universidad Católica de Cuyo es muy válida y debe ser tenida en cuenta con una mirada regional. Una universidad le da el rigor científico, académico y universal necesario para construir un observatorio y políticas consecuentes y trascendentes.