Para comprender la importancia de indicar el origen, recurrimos a la doctora Elena Schiavone, especialista internacional en denominaciones e indicaciones geográficas.

Comenzó señalando que "las "denominaciones de origen" son uno de los distintos "Sellos de calidad" que se aplican a alimentos", agregando que "llevar un sello, un logo reconocido legalmente, implica poder informar en forma muy breve al consumidor las cualidades especiales del producto que lleva".

Según la doctora Schiavone, "las indicaciones geográficas y denominaciones de origen son sellos reconocidos a nivel oficial, para destacar productos cuyas características especiales son el resultado de una combinación única e irrepetible del territorio, sus recursos naturales, los productores, la forma de producir, la historia y la tradición, protegiéndolos de imitaciones y usurpaciones de su prestigio".

"La calificación, diferenciación de éstos es una herramienta poderosa para el desarrollo de una localidad, de una comunidad, creando y agregando valor en el lugar, en la gente que lo hace; ya que el consumidor puede elegir ese producto frente a otros similares, pero producidos en otros lugares... y pagar un precio diferencial".

Experiencia europea

"Europa trabaja desde hace más de veinte años en productos de calidad, y en particular, en calidad vinculada al origen. Hay muchos ejemplos, como los famosos quesos Roquefort y Parmiggiano-Reggiano; el jamón de Parma y otros, pero también, frutas, hortalizas, alimentos preparados.

Hoy tiene unas 1.000 denominaciones de origen de productos agrícolas y alimentarios (aparte de los 4000 de vinos).

En diversos países del mundo se trabaja para lograr el reconocimiento de los mercados de productos tradicionales, como el tequila, pisco, arroz basmati, té darjeeling, etc. Las denominaciones de origen tienen la función, justamente, de asegurar al consumidor que son los auténticos, producidos en el lugar de origen y según las prácticas reconocidas.

Argentina, en la que se han relevado casi 100 productos con potencial para su calificación por esta herramienta, recién ha podido implementar el marco legal para su reconocimiento y protección a partir de 2009, pese a que las leyes 25.380 y 25966 fueron impulsadas entre 1998 y 2003 por el entonces senador José Luis Gioja, un convencido de que es necesario que el consumidor de toda la Argentina y los del mundo, puedan reconocer a los productos sanjuaninos como únicos y especiales, diferentes:

* Melones de San Juan.

* Ajos de Calingasta.

* Pasas de Uva.

* Aceite extravirgen de oliva.

* Dulce de Membrillo.

* Tomates secos.

Más allá de las iniciativas de distintos grupos, la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Agroindustria pidió al Ministerio de Agricultura de la Nación apoyo técnico para lograr que esa reputación, esa fama que tienen los melones y los ajos pueda formalizarse, y asegurar al consumidor que realmente son productos de la tierra de San Juan, y del esfuerzo de su gente y que son únicos.