Las cosas parecen moverse solas, todo gira alrededor, luego comienzan las nauseas, a veces vómito, sudoración y movimientos anormales de los ojos. Sensaciones muy desagradables forman parte de lo que se denomina "Vértigo", una patología que afecta a aproximadamente el 16 por ciento de la población argentina (tanto en jóvenes como en adultos). En la mayoría de los casos este trastorno está vinculado al oído interno, ya sea por infecciones o trastornos en esta parte del cuerpo, migrañas, tumores, infartos, lesiones en la cabeza, un hoyo en el oído, entre otros. Afortunadamente en la actualidad, el 85 por ciento de los casos se resuelven, luego del diagnóstico médico, con sencillos ejercicios de rehabilitación.
Todo gira sin parar
Muchos pensarán qué tiene que ver el oído en todo esto, pero la respuesta profesional es sencilla: "El Sistema Vestibular es la parte del oído interno que ayuda a controlar el equilibrio y el movimiento de los ojos, entonces cuando éste es afectado por una enfermedad o un accidente, se pueden presentar desórdenes como son el Vértigo Paroxístico Posicional Benigno (VPPB), la enfermedad de Menière, laberintitis o neuronitis vestibular, migraña vestibular, vértigos psicógenos, entre otros", explica Carlos Saenz de Regadera, kinesiólogo especializado en el tratamiento de esta enfermedad.
Lo peor es que esta terrible molestia puede durar segundos, minutos, horas o días, y en ocasiones asociarse a síntomas auditivos.
Entre las afectaciones más comunes se encuentra el VPPB. Estas iniciales significan: "Vértigo" porque provoca el movimiento de las cosas alrededor; "Posicional" porque se produce con el movimiento de la cabeza; "Paroxístico", porque es de aparición brusca y +Benigno+ porque con una maniobra se cura. Para estos casos los especialistas realizan maniobras de +reposicionamiento+ específicas que pueden incorporarse al programa general de rehabilitación vestibular. Esta se basa en ejercicios especializados diseñados para cada caso individual a través de movimientos repetitivos y maniobras sistemáticas que combinan movimientos de ojos, cabeza y el cuerpo en general, estos favorecen la compensación del problema que origina los síntomas vestibulares, aporta las herramientas necesarias para que el sistema nervioso disminuya o elimine los síntomas de mareo, vértigo o inestabilidad.
Luego que el médico especialista realiza el diagnóstico y deriva al kinesiólogo, éste se encarga de realizar una evaluación inicial del problema utilizando una batería de test específicos. A partir de sus resultados organiza un plan de tratamiento y fija objetivos a corto, mediano y largo plazo.
"La rehabilitación vestibular -movimiento en base a ejercicios- es un enfoque seguro y efectivo para estos trastorno y no incluye tratamiento farmacológico. Se busca eliminar síntomas, disminuir la inestabilidad, reducir el riesgo de caídas e incorporar al paciente a sus actividades habituales lo antes posible", indica Saenz de Regadera.
En este sentido las estadísticas señalan que alrededor de un tercio de las personas mayores a 65 años sufren una caída al año, y en la mayoría de los casos caen por mareos o inestabilidad.
Este riesgo se incrementa con la edad, ocasionando lesiones que en un 10 a un 15 por ciento son severas, generalmente son fracturas, principalmente la cadera, que en un 75 por ciento de los casos los pacientes no vuelven a su nivel funcional previo. Una persona mayor que se cae generalmente limita sus actividades, disminuye su nivel funcional, es proclive a trastornos psico-afectivos (depresión, fobias) que llevan al aislamiento social ya que se mueve menos, pierde entrenamiento y esto aumenta el riesgo de nuevas caídas. Son múltiples las causas que pueden llevar a una persona a sufrir un golpe, pero el mareo y la inestabilidad son la principales. Por lo tanto mejorar la sintomatología del vértigo es fundamental para la calidad de vida.
Vértigo Posicional
El especialista, Saenz de Regadera, indica que "cada año se escucha a más pacientes decir que se le movieron las piedritas del oído, y esto no se debe a que aumenta el porcentaje de personas que sufren este trastorno, sino que cada año hay mayor conocimiento de los profesionales sobre esta patología. Se trata de un desorden biomecánico, donde cristales de carbonato de calcio -otolitos-, ubicados normalmente en el utrículo (un sensor gravitacional) son despedidos y reubicados en el interior de un canal o en menor frecuencia adheridos a la cúpula. Al flotar libremente en ese canal, cuando el paciente mueve su cabeza desencadena la ilusión de que todo gira".
El vértigo suele durar menos de un minuto, y siempre aparece con los cambios de posición, sobre todo a la madrugada o por la mañana al levantarse de dormir, al girar en la cama, al llevar la cabeza para atrás.
No obstante, ésta es la disfunción con mayor porcentaje de éxito luego del tratamiento. En el 85 por ciento de los pacientes con una sola maniobra de reposicionamiento resuelve el cuadro clínico, porque permite llevar los otolitos al lugar que le corresponde, dura menos de 3-4 minutos y no es invasivo. En el 12 por ciento de los casos se necesitan varias maniobras, y sólo en un 3 por ciento son intratables con maniobras y pueden requerir cirugía.