Manuel Lemos dio unas hermosas palabras en un discurso de su época, sobre Bodega La Superiora. Dijo a los asistentes, en la ciudad de Rawson: "Será eternamente un mal negocio el proponerse ganar dinero, sin distinción de forma, por el dinero mismo. Lo que da provecho y honra es el saber ganarlo, sin artería, mereciendo confianza y siempre sabiendo responder a ella".


Continuó explicando su pensamiento: "La posesión del capital no debe ser considerada como la principal finalidad de nuestra vida, sino como el medio para poder realizar obras útiles".


"Cumplir sin desmayos es el deber contraído, trabajar con alegría, proceder en todo momento con buena fe, ser merecedores de la amistad desinteresada y firme, he ahí una fórmula muy simple de la felicidad".


Su nieto José Julio Lemos Braun dio a conocer nuevamente estas frases en un acto desarrollado en Rawson en el año 2012.


Qué increíble pensamiento de este soñador, que con sólo 17 años emprendió el viaje desde España en busca de nuevos rumbos. Eligió Argentina por las recomendaciones que recibió de sus amigos que ya se encontraban instalados en Buenos Aires. Probó suerte con diferentes negocios, hasta que en un nuevo intento por enderezar su rumbo, optó por dedicarse a los viñedos.

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Mendoza y San Juan fueron sus lugares elegidos y así empezó el verdadero apogeo de "La Superiora S.A.". Desde su visión, la venta de vinos abasteció a cientos de lugares que eran demandantes de esta bebida y se vinculó con numerosos españoles.


Sus ideas iban más allá del mercantilismo; quería desarrollar provincias, buscando dar trabajo, hacer mover las tierras, las bodegas, siempre sin la desesperación del dinero.