Una escuela comprometida desde la emoción
El segundo paso es la formación docente. En la Argentina, el docente como cualquier otro profesional, pero el educador fundamentalmente debe tener una formación de mucha calidad, ya que lo que está haciendo es formar a sujetos en su pleno desarrollo, formar sus emociones, sus pensamientos, sus conductas, su cuerpo biológico. Por lo tanto tiene que ser universitario. Y poder diferenciar el conocimiento pedagógico del conocimiento educativo y del conocimiento didáctico. Esa es una materia pendiente en nuestro país, lamentablemente, ya que otros países han avanzado en este sentido y tienen mejores resultados que nosotros.
Ceo que la escuela está llamada en el futuro a ser esa concentración adonde todos, niños, padres y docentes, nos reunimos alrededor del fueguito trival del principio de la historia.