¿Te preguntaste alguna vez cuánto impacto ambiental tiene el uso de internet o del teléfono móvil?

 

Un estudio publicado en la revista Journal of Cleaner Production, advierte que los centros de datos y los smartphones serán las tecnologías de la información y comunicación más contaminantes en el año 2040.

 

Los investigadores, de la Escuela de Ingeniería y Tecnología de la Universidad McMaster (Canadá), estudiaron la huella de carbono de diferentes dispositivos: teléfonos móviles, computadoras portátiles y de escritorio, tablets, etc. Además, analizaron el impacto de los centros de datos, esos lugares físicos que procesan toda la información y de los que dependemos para que funcione internet.

 

“Detrás de cada mensaje de texto que enviamos, de cada llamada telefónica, de cada vídeo que descargamos, hay un centro de datos haciendo que esto sea posible. Las redes de telecomunicación consumen un montón de energía, se alimentan de electricidad que aún sigue generándose por la quema de combustibles fósiles. Es un consumo energético invisible para nosotros”, explica Lotfi Belkhir, autor principal del trabajo.

 

Los más dañinos: Los teléfonos móviles

El resultado les sorprendió, pues encontraron que las emisiones de carbono que proceden tanto del uso como de la producción de las tecnologías de la información son bastante mayores de lo que se pensaba.

 

De entre todos los dispositivos, parece que en el año 2020 los más dañinos para el medio ambiente serán los smartphone. Y es que, aunque no se precisa de mucha energía para su uso diario, bien es sabido que su producción tiene elevados costos sociales y medioambientales. Se necesita mucha energía para fabricar un teléfono móvil, y también el uso de minerales escasos y con costosos procesos de extracción como el coltán, el oro y el tugnsteno.

 

Otro problema añadido radica en la obsolescencia de estos productos: su corta vida obliga al usuario a cambiar de móvil cada dos años como mucho, por lo que se generan cada vez más residuos y las compañías fabrican cada vez más teléfonos. Como resultado, “en torno al año 2020 el consumo energético de los smartphone será mucho mayor que el de las computadoras”, recalca el investigador.

 

Soluciones sostenibles

¿No usarlos la solución? Sería una alternativa poco realista. Actualmente creo que no nos imaginamos la vida sin internet o celular. ¿O sí?

 

Pero generar conciencia al respecto es una buena opción: “Los centros de datos podrían empezar a funcionar con energías renovables”, sugiere Belkhir. “La buena noticia es que grandes compañías como Facebook o Google están realizando esta transición en sus centros de datos. Pero es necesario que exista una legislación que obligue a todos a hacerlo”.

 

En el plano personal, también se pueden tomar iniciativas que minimicen el impacto en nuestro uso de las redes de comunicación: por ejemplo, no descargar vídeos innecesarios, evitar el cambio y descarte frecuente del teléfono móvil.

 

Otra opción es buscar dispositivos que se fabriquen con criterios medioambientales. En el mundo de la telefonía móvil, la opción disponible es el Fairphone. Sus desarrolladores intentan controlar todos los pasos en la producción, desde la extracción de las materias primas en las minas hasta el ensamblaje de sus piezas. Además, se trata de un teléfono modular con piezas recambiables: por ejemplo, cuando la batería se deteriora, no es necesario cambiar de teléfono móvil sino, simplemente, sustituirla. De esta forma se alarga la vida útil del dispositivo y se disminuye su huella ecológica. Un paso más que necesario si queremos caminar hacia un futuro sostenible.

Fuente: MuyInteresante.com