Recién arranca el año y es mucha la oferta de clases y cursos de verano; pero hay que tomarse este tiempo para conocer distintas técnicas y quedarte con la que vibre mejor con tu personalidad. Si estás perdida, te damos una especie de autoexamen para que hagas antes de elegir con qué arrancar; contestá a conciencia estas preguntas:

 

1) ¿Qué te llama la atención cuando pensás en moverte? ¿Con qué fantaseás?

2) ¿Querés entrenar con un maestro o un coach que admirás o preferís la cercanía a tu casa?

3) ¿Cuál es tu meta con esta actividad? Puede ser socializar, sentirte más sexy y linda, relajarte...

4) ¿Sos más bien sedentaria? ¿O sos hiperactiva?

5) ¿Cuántas veces por semana tenés pensado ir? ¿Con qué presupuesto contás?

 

ALGUNAS OPCIONES

-Si te gustan las clases dirigidas: te recomiendo la danza clásica o el yoga. Además, la música eleva tu espíritu y el cuerpo se modela de forma muy armónica. Es un mito que hay que empezar de chica, eso es para ser profesional, pero hay clases para principiantes adultos, y también hay una gimnasia combinada con ballet o barre á terre, por ejemplo, que tiene técnica de ballet pero es más sencillo.

 

-Si disfrutás de actividades sensoriales: podés probar ir a unas clases de contact improvisación, donde se trabaja desde lo que genera el contacto de la piel con distintas superficies y otros cuerpos. Si vas a una clase de principiantes, el proceso es paulatino y te encontrarás descubriendo mucho de tu propio cuerpo a través de las sensaciones antes de bailar en comunicación con un otro. La expresión corporal también puede ser una opción, sobre todo por la parte en la que se trabaja lo sensoperceptivo. ¡Probá, para eso es la vida!

 

-Si te cuesta la actividad física: quizá lo tuyo sea el Pilates reformer, que suele ser bien placentero si está bien dado, y buscar una de esas profes que te hacen masajitos con esferas o algo similar al final de la clase; o probar esferodinamia, que además es re divertido porque es lúdico y desafiante para el equilibrio.

 

-Si sos súper inquieta: hay varios maratones y juegos con postas que se organizan en clubes, barrios o en los lagos de Palermo, por ejemplo. Otra opción es que te subas a tus rollers o bici o que arranques alguna actividad aeróbica en la que gastes mucha energía, o alguna de equipo (vóley o fútbol femenino, si te gusta).

 

-Si estás trsite y querés expresar tu dolor: quizás hacer danza butoh sería una experiencia transformadora. Esta es la danza del cuerpo de la posguerra, pero por eso te permite trabajar con la angustia que sentís. Con las danzas afro de orishas también podés encontrar un camino similar para expresar cosas que sean muy difíciles de sacar afuera.

 

-Si te gusta sentirte sexy: hay varias opciones que van desde el clásico poledance hasta el jazz estilo Bob Fosse o la salsa estilo femenino, que es para soltarte y divertirte.

 

-Si buscás relacionarte con el sexo opuesto: las danzas en pareja o el acroyoga son ideales para sentir la energía que nos complementa, así lo hagamos solo como danza, nos puede energizar dándonos ese yang que nos hace falta desde un abrazo o una mirada.

 

-Si te copa la aventura: esta época es ideal para probar remo o esquí acuático; es cuestión de ir a pasar una tarde al Tigre o a San Isidro y ver cómo te sentís moviéndote en el agua.

 

Por último, investigá, no te quedes con lo conocido y explorá tu ser en movimiento, porque hay un mundo nuevo lleno de posibilidades para expresarte.