Existen muchas leyendas acerca del origen de los ñoquis del 29. Según una de ellas, allá por el año 1690, en un pueblito del Piamonte, Italia, se perdió la cosecha de trigo y una hambruna tremenda amenazó a los habitantes. Por aquel entonces había otro cultivo, la papa, traída a Europa por los colonizadores. Por su aspecto terroso y sucio se la despreciaba y se le daba como alimento a los cerdos. Pero bien dicen que “el hambre tiene mil caras” y, a falta de trigo, el humildísimo tubérculo salvó a la población de morirse de hambre pues a alguna ama de casa se le ocurrió hervirla, mezclarla con otros ingredientes y así nacieron los gnocchi di patate.

Desde entonces, los pobladores acostumbraban reunirse los días 29 de cada mes, día del santo patrono del lugar, para festejar la cosecha de papas. Antes de comerlos ponían debajo del plato algunas monedas como augurio de prosperidad.

Entre nosotros, la costumbre se impuso en el año 1979. Por aquel entonces, los periodistas gastronómicos solían reunirse alternadamente en el domicilio de cada uno. El anfitrión preparaba la comida. Cuando le llegó el turno a mi querida Monona Molina, la fecha coincidió con un 29 y, como ella estaba muy bien informada de la leyenda, ¡sorprendió a los invitados con un sabrosísimo plato de ñoquis de papa!

Aquella comida dio origen a un club: El Club del Ñoqui (palabra hoy un tanto desprestigiada) que, en esa época, reunía a los más prestigiosos periodistas gastronómicos. Corrió la noticia y muchos restaurantes se sumaron a la idea y anunciaron: “Hoy: ñoquis del 29”.

Receta de los ñoquis del 29

1.

Hierva 1/2 kilo de papas con cáscara, pélelas y tamícelas.

2.

Haga un hueco en el centro y coloque 1 huevo, 3 cucharadas de queso rallado, 50 gramos de manteca y sal a gusto.

3.

Una todo rápidamente y añada igual volumen de harina (una montaña igual a la del puré obtenido).

4.

Una todo hasta formar un bollo tierno. Divida en porciones, forme tiras cilíndricas sobre la mesa enharinada y luego corte las tiras en trocitos.

5.

Si quiere, marque los ñoquis con un tenedor.

6.

Hiérvalos en abundante agua con sal.

*Blanca Cotta, Clarín