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Renovación total

Telas que dan vida

Almohadones, tapizados o revestimientos en telas, son ideales para mejorar el aspecto de cualquier espacio.
Por Redacción Diario de Cuyo 11 de noviembre de 2010 - 00:00

Una buena manera de cambiar la cara de uno o varios ambientes de la casa es el uso de telas, ya sea para tapizar, armar almohadones, o todo aquello que a las mentes creativas se les ocurra. El tema es saber elegir el género según el uso que se le dará, tener en cuenta cómo es el espacio, si hay niños o animales, porque en estos casos el mantenimiento es más complicado.

También se debe observar que tipo de muebles hay en cada lugar para adaptar colores y texturas y lograr el resultado deseado.

Las posibilidades son amplísimas por lo que resulta conveniente saber cual es la más indicada en cada caso. En general se prefieren las fibras naturales, ya que son muy resistentes y duraderas. Entre ellas, el material más utilizado es el algodón que resulta económico y fácil de combinar. Otros como la seda son más frágiles y requieren de mayores cuidados. La lana es muy duradera pero también más cara.

Al contrario de las telas para otros usos, para tapicería es preferible adquirir una tela que no venga en su estado puro. Lo ideal es que lleve un porcentaje de material sintético para que el tejido no se arrugue tanto, que sea bastante más resistente al roce y que se ensucie menos.

Entre las telas sintéticas, la que destaca es la microfibra, porque es muy fácil de mantener y de lavar.

Otro de los puntos importantes es comprobar que la tela no produzca bolitas, con el paso del tiempo. En este caso lo ideal es asesorarse con el vendedor que conoce el tema.

Tampoco hay que dejarse engañar por el grosor de la tela. Si es de mala calidad, por más gruesa que sea, se desgastará rápidamente y no valdrá la pena.

En esto la calidad juega un papel fundamental porque no se trata de cosas que se cambian rápidamente.

La elección de los colores también es importante, y en caso de duda, lo mejor es elegir tonos crudos que son los más combinables. A partir de esto, se pueden acentuar diferentes estilos trabajando con almohadones o mantas que ayuden a salpicar el ambiente con los colores que quieran. Otro recurso para unificar es repetir el género de un sillón en las cortinas o en otros detalles, como en la carpeta.

Si se elige una tela pesada para un mueble es ideal que los almohadones que lo acompañen sean de géneros más livianos. Se debe tener en cuenta que tejidos en conjunto con distintas texturas y grosores crean profundidad en un ambiente.

Mantenimiento y cantidad

Lo más recomendable es hacer buenas fundas, de modo tal de poder llevarlas a la tintorería y limpiarlas a seco. Si los tapizados no son desfundables, también hay empresas que van a domicilio. Tampoco es óptimo que la tela se exponga mucho tiempo bajo la luz del sol, ya que puede perder los colores con más facilidad. Siempre es bueno consultar el lavado de cada género en específico, a la persona que vende la tela.

Otro tema a tener en cuenta es la cantidad de metros necesarios. Por lo general se calcula una medida de 80 cm. para tapizar una silla (120 cm. si lleva respaldo) y unos 12 mts. para un sillón de dos plazas. A esto no hay que olvidar añadir lo que se denomina como reppor, es decir, los metros necesarios para encajar el estampado.

La habitación es un lugar de relax y, en lo posible, se debe tratar de utilizar telas que ayuden a crear un ambiente relajante. Las mejores opciones son aquellas que tienen tonos claros como el beige, los cremas y los azules pastel. Las texturas más suaves al tacto son el lino y el algodón.

Para quienes no desean renovar las telas de la habitación a menudo, lo más conveniente es utilizar telas lisas, de tonos naturales, que son armónicos y fáciles de mezclar con otros colores.

Si la cabecera de la cama lleva tela, lo mejor es que sea lavable y resistente. Para que combine fácilmente con las sábanas, también se recomiendan los tejidos lisos y neutros Ya que se va a comprar una tela para el tapizado, puede elegirse otra que haga juego, para confeccionar un acolchado y diseñar el ambiente.

se pueden combinar, por ejemplo, las colchas y cortinas con alguna silla tapizada, de modo tal que se mezclen liso y estampado, pero con el fondo del mismo tono. Una banqueta o un puff pueden hacer juego, por ejemplo, con los colores de una pantalla de lámpara o con algún motivo de la pared.

Fuente: Construir y decorar

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