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CONSEJO

Cubitos de hielo en el potus: por qué algunos jardineros recomiendan este truco para regarlo

La técnica se volvió popular durante los días de calor porque permite aportar agua de manera gradual, aunque no reemplaza el riego tradicional.

Por Redacción Diario de Cuyo 1 de octubre de 2026 - 09:49

El potus es una de las plantas de interior más elegidas por su resistencia y facilidad de cuidado. Sin embargo, durante los días de calor necesita especial atención al estado de la tierra y al nivel de humedad. En ese contexto, un curioso truco comenzó a ganar popularidad: colocar cubitos de hielo sobre el sustrato para regarlo de manera gradual.

La explicación detrás del método es sencilla. A medida que el hielo se derrite, libera pequeñas cantidades de agua sobre la tierra en lugar de aportar todo el líquido de una sola vez. Según Tom Knight, fundador de OurHouseplants y miembro de la Royal Horticultural Society, los cubos pueden utilizarse para regar determinadas plantas de interior porque permiten entregar humedad de una manera controlada.

Por qué ponen hielo en el potus

Una de las principales ventajas de esta técnica es que el agua se libera lentamente. Esto puede resultar práctico en algunas situaciones, especialmente cuando se busca evitar que una gran cantidad de líquido llegue de golpe al sustrato.

También es una alternativa sencilla y económica, ya que no requiere ningún elemento especial. Sin embargo, no existe una cantidad universal de cubitos que sirva para todos los potus: las necesidades dependen del tamaño de la maceta, el sustrato, la temperatura, la luz y el sistema de drenaje.

Por eso, antes de recurrir al truco es fundamental comprobar si la planta realmente necesita agua. El potus tolera mejor cierto período de sequedad que permanecer con las raíces constantemente mojadas.

¿El hielo reemplaza al riego tradicional?

No. Aunque puede utilizarse como una alternativa puntual para aportar humedad de manera progresiva, los especialistas citados en las publicaciones consultadas señalan que el agua a temperatura ambiente continúa siendo una opción más sencilla y confiable para el riego habitual.

En el caso del potus, una recomendación general es dejar que parte del sustrato se seque antes de volver a regar. Cuando llegue el momento, conviene hacerlo de manera abundante y permitir que el exceso de agua salga por los agujeros de drenaje.

Además, hay que diferenciar la humedad ambiental de la humedad del suelo. El potus puede desarrollarse con una humedad relativa de entre 50% y 70%, aunque también tolera ambientes más secos.

Así, los cubitos de hielo pueden ser un recurso ocasional para aportar agua lentamente, pero no deberían convertirse en una regla automática de cuidado. Lo más importante continúa siendo observar la tierra, controlar el drenaje y adaptar el riego a las condiciones de cada planta.

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