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Turismo

Ni Alemania ni Suiza: el rincón mágico escondido en Córdoba que se recorre únicamente a pie

La Cumbrecita se ubica en la provincia de Córdoba y es una de las grandes perlas del país.

Por Sofía Hache 22 de septiembre de 2026 - 09:30

Si hay un rincón en la Argentina que parece directamente sacado de un cuento de los hermanos Grimm, ese es La Cumbrecita. Incrustado en el corazón del Valle de Calamuchita, a poco más de cien kilómetros de la ciudad de Córdoba, este rincón alpino ostenta un título que lo vuelve único en todo el país: es el primer y único pueblo completamente peatonal de la Argentina.

Apenas se transpone el puente puente de ingreso sobre el río del Medio, los motores se apagan de manera obligatoria. Todos los vehículos deben quedar aparcados en la playa de estacionamiento ubicada en la entrada de la Villa. A partir de ese preciso instante, la experiencia cambia por completo. El bullicio urbano, el humo del escape y las bocinas desparecen para darle lugar al crujido de la pinocha bajo el calzado, al rumor constante de la cascada y al aroma inconfundible de las delicias de la repostería centroeuropea.

Un pedazo de Europa en medio de las Sierras de Córdoba

La historia de La Cumbrecita se remonta a la década de 1930, cuando la familia alemana Cabiol impulsó el loteo de estas tierras caracterizadas por una geografía agreste. Lo que comenzó como un refugio de descanso familiar para inmigrantes alemanes, suizos y austriacos, mutó gradualmente en una comunidad organizada bajo premisas de preservación ambiental estrictas.

Los primeros pobladores no solo levantaron construcciones de madera y piedra al estilo alpino tradicional, sino que también forestaron la zona con especies exóticas. Pines, robles, abedules y hayas transformaron la fisonomía de las sierras, regalando una paleta cromática deslumbrante que cambia drásticamente en cada estación del año: verdes profundos en verano, dorados y cobrizos intensos en otoño, y postales frecuentemente cubiertas de nieve durante el invierno.

Qué hacer en La Cumbrecita: los imperdibles de la Villa Alpine

Recorrer este pueblo mágico a pie exige un ritmo pausado. Entre sus senderos delimitados por cercos de madera y arroyos cristalinos, existen hitos geográficos que resultan de parada obligatoria para cualquier visitante:

Un modelo de turismo sustentable y compromiso ambiental

La declaración de La Cumbrecita como Reserva Natural Comunal no fue un mero trámite administrativo, sino una decisión política y comunitaria de protección integral. Toda el agua que se consume se trata localmente, la recolección de residuos sigue criterios de separación en origen rigurosos y las construcciones respetan códigos arquitectónicos estrictos para no alterar el entorno paisajístico.

Este compromiso con la ecología convierte al destino en una experiencia reparadora. Caminar sin la amenaza del tráfico, respirar aire puro filtrado por miles de coníferas y escuchar únicamente el canto de los pájaros locales vuelve a esta escapada una de las mejores opciones del turismo rural argentino.

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