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OpenAI descubrió un dispositivo espía en sus oficinas y el FBI detuvo a un empleado

La empresa encontró un aparato de grabación oculto en una sala de reuniones donde se discutían asuntos confidenciales. La investigación permitió identificar a un ingeniero que fue despedido y enfrenta cargos federales en Estados Unidos.

Por Redacción Diario de Cuyo 13 de octubre de 2026 - 22:08

OpenAI, la empresa creadora de ChatGPT, descubrió un dispositivo de grabación clandestina en sus oficinas de San Francisco, Estados Unidos, y usó sus propios modelos de inteligencia artificial para investigar su procedencia.

El análisis permitió identificar a un empleado como presunto responsable de instalar el aparato. El caso fue denunciado ante el FBI, que intervino en la investigación y detuvo al sospechoso.

El acusado es Abdulrahman Alfozan, un ingeniero de 35 años que trabajaba en OpenAI desde julio de 2025, quien fue arrestado el 9 de octubre y compareció este martes 13 ante un tribunal federal estadounidense, según informó el Departamento de Justicia de Estados Unidos. La compañía confirmó que lo despidió.

El dispositivo había sido encontrado el 30 de septiembre, conectado a un puerto USB detrás de un televisor. Estaba envuelto en papel higiénico para ocultarlo y, de acuerdo con los investigadores, contenía información cifrada.

El rol de la IA en la investigación

El dispositivo fue encontrado en una sala de la empresa que se utilizaba habitualmente para encuentros en los que se trataban investigaciones tecnológicas, proyectos de nuevos productos, decisiones comerciales y otros asuntos estratégicos de OpenAI.

En un comunicado publicado en X, la compañía liderada por Sam Altman explicó que recurrió a sus modelos de inteligencia artificial para examinar el aparato, comprender su funcionamiento y rastrear su origen. Según la empresa, ese trabajo permitió establecer que un empleado lo había instalado pocos días antes del descubrimiento.

La compañía describió el equipo como un dispositivo sofisticado que contaba con sistemas avanzados de cifrado, capacidades para monitorear audio y un mecanismo para transferir datos diseñado para eludir controles de seguridad.

La investigación interna también incluyó el análisis de las cámaras de vigilancia. Las grabaciones mostraron que Alfozan había estado cerca de la sala de reuniones en diferentes oportunidades, pese a que no tenía autorización para ingresar ni participar en los encuentros que se realizaban allí.

OpenAI asegura que no encontró indicios de robo de información

Uno de los principales interrogantes del caso es si el dispositivo permitió obtener información confidencial sobre las investigaciones y los desarrollos tecnológicos de la compañía.

En su comunicado, OpenAI aseguró que, hasta el momento, no encontró indicios de que el empleado hubiera accedido de manera indebida o extraído los pesos de sus modelos de inteligencia artificial, código fuente o datos de clientes.

Los pesos de un modelo son los parámetros numéricos que se ajustan durante su entrenamiento y determinan cómo procesa la información y genera respuestas. Por ese motivo, forman parte de los activos tecnológicos más sensibles de una empresa dedicada al desarrollo de inteligencia artificial.

La ausencia de indicios sobre el robo de esos archivos no permite establecer si el aparato llegó a registrar conversaciones ni si alguna grabación fue transmitida fuera de las oficinas.

OpenAI sostuvo que considera la protección de su tecnología, sus datos y su personal como una cuestión de seguridad de importancia nacional. También señaló que sus sistemas de protección contemplan amenazas internas, ataques de ciberdelincuentes y operaciones atribuidas a Estados.

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