Los que tomaron y -los que están por tomar un crédito hipotecario UVA, cuyo capital adeudado se ajusta mes tras mes a la par de la inflación-, siguen de cerca el índice de precios para ver cuánto les va a aumentar la próxima cuota.

 

Como se sabe, deuda y cuota, en este esquema, crecen en proporción a la suba de precios que informa mensualmente el INDEC. Como el créditos se otorga en UVAs, y se cancelan determinadas UVAs por mes, el pago mensual crece en igual proporción que lo que aumentó la UVA en dicho período. Si la UVA valía 20 pesos el mes pasado, y se cancelan 100 UVAs, la cuota será de 2000 pesos. Si la UVA ahora vale 20,1, se pagarán 2.010 pesos.

 

Para tener una idea. La unidad de valor adquisitivo (UVA) creció 59,4% desde que entró en vigencia, el 31 de marzo de 2016. Podría decirse que como los salarios crecieron en proporción parecida desde entonces, la relación cuota ingresode quien tomó ese crédito hipotecario en aquella fecha, se mantiene más o menos parecida. O lo que es lo mismo, la cuota no aumentó en términos reales.

 

El problema con este esquema de créditos es que la deuda se ajusta todos los días, mientras que los salarios suben según y al ritmo de lo pactado en las negociaciones paritarias. Esto,para el caso de los deudores que estén incluidos en algún convenio colectivo de trabajo.

 

Entonces, puede haber algunos meses en el año en que el esfuerzo para pagar la cuota sea mayor (crezca la relación cuota-ingresos), un fenómeno que se corrige cuando el asalariado empieza a percibir los aumentos.

 

De todas maneras, la historia dice que son pocos los episodios en los que la inflación se desvía y crece muy por encima de los salarios de convenio. El mayor riesgo, como siempre, lo tienen los trabajadores autónomos o los monotributistas, que dependen de su propio poder de negociación con sus contrapartes.

 

Para consuelo de los deudores que ven que su deuda creció y hoy está por encima del crédito que contrataron originalmente, hay que decir que el valor de la propiedad que compraron también aumentó. Y sería muy raro que en un escenario inflacionario, la propiedad baje de precio en términos nominales.

 

 

Fuente: Clarín

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