Cuando se habla de ver un espectáculo artístico, se suele decir que no hace falta “saber” para disfrutar. Pero si bien el conocimiento no es condición “sine qua non”, tampoco ocupa lugar y enriquece la experiencia. Esto podrá comprobar quien asista a Tosca -el 29 de noviembre, 1 y 2 de diciembre-, luego de realizar las visitas especiales del Teatro del Bicentenario, que debutaron el martes pasado con esta última ópera de la temporada. Bien conducido, el público puede no sólo conocer el argumento y contexto de la gran obra de Giacomo Puccini, sino también el trabajo que conlleva esta megacoproducción junto al Teatro Colón. 

Con lujo de detalles pero muy ameno, el recorrido -a cargo de personal del Teatro, con la participación del director Eduardo Savastano- comienza en el mismo foyer. Allí se los introduce en el mundo de la ópera y el relato se va ajustando a Tosca, para hablar de Napoleón, del “verismo”, de su estructura en tres actos, su argumento sintetizado y su estreno en el 1900. Entonces se ingresa a la sala principal, y con el escenario en plena transformación, se cuenta un poco sobre el decorado, como los 10 o 12 telones pintados ya colgados, que ayudarán a situar cada lugar donde, en un día de verano, transcurre este drama romántico con pinceladas políticas: la Iglesia de Sant’Andrea della Valle, el Palacio Farnese y la terraza del Castillo Sant’Angelo. Luego la comitiva baja hasta el sector de apoyatura, donde puede pispear algo del vestuario, facilitado por el Colón, al igual que la escenografía: un traje de la protagonista, del segundo acto; uno de la guardia suiza y el del cardenal. También se ve un video sobre la caracterización de los personajes a través del vestuario, el maquillaje y los peinados. Dato interesante es que todos llevan pelucas o tocados, ya que los peinados de la época -que respeta el director de escena, Aníbal Lápiz- son muy característicos. En la sala de ensayo se retoma el hilo sobre la vida de Puccini, algo más del debut -Buenos Aires fue la segunda ciudad donde estrenó esta ópera- y un repaso de las tres arias principales: Recondita Armonía, Vissi d’arte y E lucevan le stelle; esta última en otro video, con el gran Luciano Pavarotti como el pintor Cavaradossi, el amor de la celosa cantante Floria Tosca, a punto de ser ejecutado y ya a pasos del fatídico desenlace: Ella arrojándose desde lo alto del “Castel”. En la sala de proyección, otra estación, un nuevo video sobre el titánico trabajo de escenografía, maquinaria y esculturas; más datos de producción y explicaciones de cómo está compuesto el elenco: cantantes, coros, orquesta, figurantes sanjuaninos, más los solistas del Colón. Y otras perlitas, como la fama de “yeta” o “mufa” que tiene Tosca; y una interesante comparación de la escenografía con los lugares reales a los que alude. Y también aquí, más preguntas de la gente, que se irá con todas las respuestas.

¿La yapa? Lápiz estaba trabajando en el teatro, con el director musical Emmanuel Siffert y algunos de la troupe, así que el saludo fue obligado. Y entonces sí, de nuevo al foyer, a sacarse una foto a la voz de ¡Tosca! (nada de “whisky”), primera producción que abre una puerta al detrás de escena, algo que de aquí en más, será un hábito en las producciones del Bicentenario.

El Dato
Visitas especiales, martes y jueves, 18 hs. Se puede reservar a través de www.teatrodelbicentenariosanjuan.org. Bono contribución voluntario, no obligatorio. La ópera se verá el 29 de noviembre, 1 y 2 de diciembre. Entradas $100, $350, $450, $550, en boleterías y www.tuentrada.com.

 

Fotos: Marcos Carrizo