Llanto. Andrés Alejandro Alameda lloró al explicar que no quiso matar a su hermano. "Estoy muy triste", dijo.

 

Mantuvo la cabeza gacha durante prácticamente toda la audiencia, pero cuando le dieron la posibilidad de declarar, enfrentó las cámaras de la prensa y trató de hacerse fuerte. Pero no lo consiguió, porque a medida que hilvanaba palabras su voz se iba quebrando y no pudo evitar romper en llanto. "Nunca lo hubiese hecho, pero estaban en juego la vida de mi hijo y la de su mamá, no tuve opción", dijo entre lágrimas Andrés Alejandro Alameda (31), el mecánico de colectivos que mató a su hermano en Rawson, ante el juez de Garantías Federico Rodríguez, quien dispuso su libertad al adherir al planteo de Fiscalía, que considera que actuó en legítima defensa, aunque con exceso.

Este diario había adelantado que el fiscal coordinador de la UFI Delitos Especiales Iván Grassi (asistido por el ayudante Ignacio Domínguez) evaluaba aplicar al caso la figura de exceso en la legítima defensa, que se castiga como los homicidios culposos (1 a 5 años de pena). Eso ocurrió y Fiscalía solicitó entonces la excarcelación del imputado, al igual que sus defensores, Ivana Salas y Rodrigo Aguirre. El juez Rodríguez concedió la libertad, bajo medidas para asegurarse que se someterá al proceso sin entorpecerlo ni fugarse, como la obligación de presentarse una vez al mes en una comisaría y la prohibición de salir de la provincia sin autorización previa.

En su declaración, el homicida recordó los momentos previos a la ejecución de los disparos. Eso fue cerca de la 1 del último martes. Él había llegado a su casa de calle 5 cerca de Alfonso XIII con su expareja y el hijo de 5 años que tiene con ella, hogar donde convive con su hermano, José Pablo Alameda (34). La relación venía tensa por culpa de las constantes recriminaciones de José Pablo, ofuscado porque días atrás la mujer, llamada Fernanda Jorquera, supuestamente le había limpiado o simplemente tocado un televisor nuevo que él guardaba en su caja original y cuidaba como oro. Los investigadores explicaron que Andrés tiene buena relación con la madre de su hijo y por eso le permitía ir a su vivienda a limpiar. Esa situación sacó de sus casillas al mayor de los Alameda y por varios días estuvo reprochando que le habían tocado el tele y que quería uno nuevo.

Yo asistí a mi hermano, le dije que lo amaba. Él me pedía perdón y me decía que me quedara tranquilo". Andrés Alejandro Alameda – Imputado

Esa madrugada del martes, cuando su hermano llegó con su ex y el hijo, José Pablo volvió a insultar a la mujer y se armó una discusión. De pronto, el fallecido fue a una habitación y sustrajo la carabina calibre 22 largo de su hermano, con la que le apuntó a Jorquera. Ella tomó a su hijo y empezó a correr hacia afuera, consta en el expediente.

En ese momento, a sabiendas del riesgo, Andrés interceptó a su hermano y logró quitarle la carabina. Y, cuando José Pablo continuaba corriendo en dirección a su excuñada y su sobrino, recibió los dos disparos, uno en la pierna derecha y otro en la zona baja de la espalda que le perforó el intestino y el hígado.

"Estoy muy triste. No lo quise hacer, sólo lo hice para detenerlo, para defender a mi hijo y a la mamá de mi hijo", explicó Andrés ante el juez. Luego señaló que su hermano "se descontroló mucho, por eso lo hice… salió corriendo a atacar a mi hijo y a Fernanda" y que "creía que llevaba una catana" u otra arma blanca.

"No se detenía, estaba mal y me obligó a eso. Nunca pensé que iba a fallecer, yo no quería eso. No tuve más opción, era la vida de mi hijo. Pero sólo lo quería detener, no matarlo", siguió, muy afligido.

Según los investigadores, cuando el fallecido se encontraba herido en el piso, el ahora imputado le hizo una especie de torniquete en la pierna, le armó una almohada para su cabeza y él mismo llamó a la ambulancia. Un policía declaró que, mientras esperaban la atención médica, el herido decía "la culpa fue mía, no lleven preso a mi hermano, no quiero hacer la denuncia".