Buscavidas. Algunos aprovecharon la elección de ayer para hacer changas. Unos vendieron diferentes productos y otros cuidaron coches o prestaron el servicio de remís.

Las elecciones para muchos representaron la oportunidad de hacer una changa y ganar dinero extra. Desde las 8, algunos de estos buscavidas se apostaron cerca de las escuelas donde se votó y se quedaron hasta las 18, hora en que cerró la votación. Su objetivo fue trabajar de corrido y sin descanso para poder tener un mayor margen de ganancia.

A David Cornejo no le preocupó perderse la posibilidad de votar, sobre todo porque no tiene obligación de hacerlo, ya que tiene 74 años. Su prioridad fue hacer algo de dinero para comprarse los remedios. Desde las 7.30 se instaló en la esquina de calles Espeleta y Augusto Krause, frente a la Escuela Sarmiento, en Rawson, para elaborar y vender praliné, pochoclos y algodones de azúcar. "Los domingos sólo trabajo por la tarde en el Parque de Mayo, pero cada vez que hay elecciones también trabajo de mañana. Toda plata extra que haga me viene bien", dijo el hombre.

 

Rosa Carrizo abre su kiosco frente a la Escuela Sarmiento de lunes a sábado. Pero ayer decidió abrir para aumentar los ingresos. En esta oportunidad, y por primera vez, se animó a vender café. "Vendí varios termos de café y pienso que la buena venta va a seguir. Voy a atender el kiosco hasta las 18", dijo la mujer.

Desde hace un par de años, Daniel Alfaro se quedó sin trabajo y sólo hace changas, con lo que apenas le alcanza para mantener a sus tres hijos. Por eso ayer desafió el frío y se puso a cuidar coches en las inmediaciones de la Escuela 14 de Febrero, en Rawson. "Tengo fe que voy a ganar plata al menos para darle a mi familia un buen almuerzo hoy domingo. Yo no voy a ir almorzar porque quiero trabajar lo más posible", dijo el cuidacoches.

En cercanías de la Escuela Primaria General Mosconi, en Rivadavia, se instaló Eugenia (quiso mantener su anonimato) para realizar las encuestas de boca de urna, trabajo por el cual le pagaron 2.000 pesos. "Uno puede decir que este dinero es poco, pero todo suma para mantener a 3 hijos como es mi caso", dijo la joven.

 

Urnas viajeras

En la escuela Pellegrini hubo mesas en las que los votantes debían subir escaleras. Por esto, en ocasiones bajaron las urnas ante la llegada de votantes discapacitados o adultos mayores. Silvia Molina, de 71 años, fue una de las que lo pidieron.

Trabajo extra

En las escuelas los porteros cumplieron con su trabajo. Limpiaron los baños, sirvieron agua caliente y asistieron a las personas. Oscar Santaella fue uno de los trabajadores de la escuela Amable Jones que trabajaron ayer en las elecciones.